Cada año, cientos de padres toman la decisión de sacar a sus hijos de la desprestigiada educación municipal, para cambiarlos a los colegios particulares subvencionados.
Los municipios grandes pierden cerca de mil alumnos cada año y los de menor tamaño entre 500 y 250 alumnos, que se cambian al sistema de educación particular. Y proporcionalmente, lo mismo ocurre en todos los municipios de la región.
La constante migración le produce un fuerte daño a las arcas municipales, ya que le bajan las asignaciones que el Estado le entrega por alumno, a tal punto, que ponen en riesgo la supervivencia de muchas escuelas. Las soluciones más rápidas son el despido de profesores, o bien, el cierre de escuelas.
Nos parece que frente a esta delicada situación, los alcaldes deberían intervenir, ordenando la ejecución de un buen diagnóstico, que determine las razones del éxodo. Todo esto apoyado por un bien diseñado plan de marketing, que prestigie la marca del establecimiento, el respaldo estatal, los valores de la educación que entregan sus escuelas, difundiendo la trayectoria de sus profesores, mostrando los resultados en deporte, música o cultura, por nombrar algunas disciplinas en que una escuela podría ser modelo frente a otros establecimientos.
Dejar que los alumnos se vayan sin mover un dedo, mirando como disminuye el presupuesto y se achican las oportunidades en educación, parece ser una mala fórmula.
El tema tiene sus aristas. Ya sabemos que el Estado entrega menos dinero que el necesario para que el municipio financie el sistema educacional. También sabemos que la Asociación de Municipalidades ha pedido en reiteradas oportunidades que este déficit se termine, regulando los recursos que entregan con las justas necesidades de los departamentos de educación municipal.
Nos parece que es muy valioso que los municipios hayan asumido las tareas de educación y salud de la población. Ojalá asuman también las de Vialidad, Obras Fluviales, Deporte y Recreación, Sanidad, Seguridad Ciudadana y tantas otras funciones elementales para el buen vivir de los vecinos. Para eso el Estado debiera traspasar los fondos fiscales a los municipios. Esa sería una forma de seguir fortaleciendo el papel de los municipios en cada comuna, brindándole respaldo para que sean en verdad, el gran conductor de los destinos de los ciudadanos.
Pero eso implica cambios en la legislación, por lo tanto, trámites y trámites, demoras y retrasos de muchos años, antes que se pueda tomar una decisión.
El gobierno ha creado unos fondos especiales para que los alcaldes puedan actuar. Para que puedan promover a sus escuelas, tal como lo hacen los particulares. Hay escuelas que tienen una gran obra realizada, que poseen un probado prestigio, que tienen profesores y centros de padres con mucha fuerza de acción, con directores participativos. Lo fundamental es que el sistema municipal de educación está desprestigiado y por eso no cuenta con la confianza de los padres. Un dato: de cada cuatro alumnos que ingresan a la universidad, sólo uno proviene de la educación municipal.
Devolverles el prestigio es tarea de los municipios, en especial de los alcaldes, que junto con defender su propia gestión, deben exponer ante la comunidad lo que han invertido en sus escuelas, en sus profesores, en infraestructura para sus alumnos, en mejorar la calidad de esa educación que todos critican.
Un trabajo serio y profesional durante el presente año, le permitirá a los municipios evitar que el 2010, como todos los años, siga creciendo la deserción de los alumnos del sistema municipal al particular.
Publico el: 03/03/2009 16:18
Alcaldes deben defender el valor de la educación municipal







