En enero, un hombre que tiene un poco más de ochenta años, siente un fuerte dolor al pecho. Identifica su dolor como un posible infarto. Da instrucciones para que lo lleven a la clínica. Se acomoda en el auto y una vez que ingresa al recinto de salud, lo saluda afectuosamente todo el personal que lo recibe. Ya en camilla le explica al médico que lo atiende lo que le pasa, le dice que lo inyecte con tal medicamento, que actúe con determinados procedimientos que le va dictando. El médico obedece sin dudar. El paciente es internado, pero sigue dando instrucciones hasta que –calmadamente- espera las reacciones de los remedios que le han colocado.
Todos los tratamientos le son consultados. Nadie como ese paciente sabe lo que le está pasando a su corazón, porque operó miles de corazones, los abrió, los vio latir, vio todo el sistema funcionando tantas veces, que un día del año 1968, se animó a realizar el primer trasplante de corazón en Chile, a una joven panquehuina, María Elena Peñaloza. Nadie se atrevía a realizarlos, pero sus conocimientos eran tan altos y su solvencia profesional tan sólida, que no dudó en transformarse en uno de los primeros médicos del mundo en efectuar esta compleja operación.
Desde ahí el doctor Jorge Kaplán pasó a la historia. Nada de lo que hizo o no hizo después dejó de estar vinculado al primer trasplante de corazón en Chile. Era admirado y querido y él se dejaba admirar y querer.
Murió esta semana, de lo único que podía morir, del corazón, músculo que agitó y conoció a fondo. Vivió intensamente con sus ventrículos y sus arterias, bombeó con emociones la sangre que lo hizo transformarse siempre en un hombre querible.
Descendiente de lituanos, decidió emprender hace poco un viaje a las tierras de sus mayores, al origen de sus ancestros, al terruño de sus abuelos. La gracia es que lo hizo acompañado de todos sus hijos, en un viaje que ellos recuerdan hoy como una experiencia maravillosa, una fiesta de afectos y encuentros, tanto entre ellos como con la genética que llevan puesta.
En el último tiempo le pidieron que tuviera una participación política. Aceptó sin gran entusiasmo, convencido que el servicio en el campo de la salud, lo podía llevar también al servicio público. Se presentó y fue inmediatamente elegido concejal por Viña del Mar entre el año 1996 y el 2000. Después le pidieron que fuera candidato a alcalde. Una vez más estuvo disponible y la gente lo llevó a la alcaldía. Desde el municipio hizo un buen trabajo por la ciudad, encabezando la realización de tres proyectos importantes, la remodelación de la concha del anfiteatro de la Quinta Vergara, principal escenario de la región; la puesta en marcha de la remodelación del hotel Sheraton Miramar que había estado abandonado por años y la organización del proyecto Viana-Alvarez, que cambió el rostro oriente de la Viña del Mar.
Pero en el recuerdo de la gente, en el colectivo del país, en la historia de Chile, el doctor Kaplán quedará como el que hizo el primer trasplante de corazón y siempre será recordado como el buen hombre que le regaló a la medicina chilena, a los pacientes de este país, una esperanza para vivir más y mejor.
Publico el: 20/04/2009 17:05
El legado de un corazón que seguirá latiendo







