Hay un afiche de gran valor, que lo vi pegado en una caseta de peaje. Fernando Larraín, de la serie “Casado con hijos”, aparece vestido con un traje amarillo para el agua, completamente tiznado, con cara de agotado, después de haber trabajado horas combatiendo un incendio forestal y preguntando: “¿No podrías haber apagado la colillita en el cenicero del auto?”
No se trata sólo de mala educación, también de irresponsabilidad social. Un incendio cuesta millones de pesos en horas hombre, máquinas, helicópteros, bencina, desgaste de materiales, daños forestales, trastornos medioambientales, peligro para viviendas y riesgo para familias. No es llegar y tirar la colilla para afuera.
Los incendios comienzan a la orilla del camino, dice un informe técnico de Bomberos, debido justamente a estos irresponsables que creen que las carreteras son un tarro grande de basura, un lugar donde se puede lanzar de todo sin que le importe a nadie.
La cantidad de incendios que hemos sufrido en la zona, en los últimos tres meses es desconcertante. Anuncian que hay responsables, que fueron excursionistas que hicieron una fogata, que hay atentados o intencionalidad, pero al fin de cuentas, muchos de los grandes incendios comenzaron con una colilla arrojada por la ventana.
Muchas familias hacen días de campo y saben hacer fuego y apagarlo bien, ya sea con agua o con tierra antes de retirarse del lugar, pero siempre hay excepciones, siempre hay quienes todavía necesitan que les ayuden con más información sobre la necesidad de aprender a apagar bien un fuego encendido en lugares apartados de la vegetación boscosa.
Otra mala costumbre que vemos a diario en las carreteras es el lanzamiento de basura desde autos, buses o camiones. Todo tipo de porquerías son lanzadas hacia afuera, a este territorio de nadie según algunos conductores. La diferencia entre una carretera concesionada y otra fiscal es la cantidad de basura que tienen estas últimas y la limpieza de las primeras, que son mantenidas por personal que administra la concesión del tramo.
El tema es para trabajarlo en los colegios y escuelas, es para abordarlo como parte de la formación que deben tener los conductores al otorgarles la licencia de conducir, es parte de las campañas de vivir bien que debemos mantener para hacer más agradable nuestros días.
Pero más allá de todas estas consideraciones, llegamos siempre al mismo punto: la responsabilidad individual ante este tipo de hechos. “Si cada uno barre ante su puerta, el mundo estaría limpio”. Así de fácil y así de sencillo. Compromiso con el lugar en que vivimos, respeto por el trabajo de los demás, aceptación de mínimas normas de convivencia.
Un capitán de bomberos contaba a un periodista de nuestro diario, que conversando después de los incendios, en el cuartel, ya terminada la larga jornada, se sentían igual que Fernando Larraín, pero con ganas de gritar la rabia de saber que todo el esfuerzo realizado, que todos los riesgos corridos, se podrían haber evitado tan sólo con que el conductor hubiera apagado la colilla en el cenicero del auto.
Una lección para aprender y compartir.
Publico el: 09/02/2010 14:39
Los millones que cuesta una colillita lanzada por la ventana del auto







