Recibí la visita de un amigo músico al que no veía desde 1987, cuando pasó por mi departamento en París rumbo a Alemania. Este amigo, Enrique Díaz, estuvo radicado en ese país hasta finales de 2006 cuando volvió a Chile y se instaló en La Serena, donde hoy ejerce como profesor de contrabajo en el Conservatorio de la ciudad.
Mientras estuvo en Alemania tocó y grabó con músicos de la talla del trompetista de jazz Marcus Stockhausen (hijo del renombrado músico contemporáneo, ya fallecido, Karlheinz Stockhausen) y del saxofonista norteamericano recientemente fallecido Charlie Mariano (cómplice de músicos como Ken Stanton o Art Blakey), entre otros.
Fue un placer escuchar esos CD con las composiciones o arreglos de Enrique y acompañado por esos gigantes. La chicharra se extendió hasta altas horas de la madrugada. Teníamos que recuperar el tiempotranscurrido desde la vez que nos vimos hace 23 años y desde las veces que tocamos juntos cuando yo venía a este largo país de desastres a visitar a mis padres y a los amigos.
Pero, aparte de las cosas que se conversan entre amigos reencontrados, comentamos sobre la vigencia de ese deporte nacional que es el chaqueteo. Este país suele castigar el éxito, salvo, claro está, cuando se trata de la farándula y de la mediocridad mediática. Nadie soporta que el tipo que te has topado en el micro o en algún café o en un colectivo pueda ser una eminencia o alguien al que le ha ido bien en sus esfuerzos y aspiraciones. Más aún, cuando alguien o el tipo en persona va a golpear puertas de la “burrocracia" con algún proyecto cultural que servirá para que este país se vuelva más abierto y más audaz y, por qué no, más amable.
Ya tuve la experiencia con un guitarrista chileno radicado en Suiza, Mauricio Carrasco, profusamente premiado en Europa, que vino a Chile a dar un par de recitales y quería armar unas clínicas gratuitas de guitarra. Las ofrecí (junto a sus respectivos recitales, también gratuitos) tanto en Valparaíso (capital de la cultura) como en mi comuna, Puchuncaví, sin resultado…
Y hablamos de eso porque mi amigo Enrique ya se ha topado con el vacío de los mediocres y de los envidiosos. A tantos otros como él les ha pasado lo mismo. Sin ir más lejos, al mismísimo Gitano Rodríguez le pasó cuando se dio unas vueltas por Valparaíso con unos proyectos preciosos de hermanamiento de ciudades y otros, y nadie le dio bola… claro que cuando murió, el alcalde de ese entonces prometió hasta una calle con su nombre… Cosas del chaqueteo nacional.
Publico el: 12/02/2010 16:24
Sobre el chaqueteo nacional







