El 11 de febrero de 1858, en la localidad de Massabielle, al occidente de Lourdes en Francia, la Virgen María inicia una serie de apariciones a una pobre y analfabeta niña de catorce años llamada Bernardette Soubirous. En sus sucesivas apariciones el mensaje fue claro: rezar el rosario por la salvación de las almas.
Hoy quiero compartir con ustedes ¿Qué es el rosario?, ¿Dónde está su secreto?, ¿Cómo lograr sus frutos?
Cuando viajamos hacia Llay Llay, o cruzamos las montañas y nos internamos en el Valle de Petorca, quedamos asombrados al contemplar cómo el hombre ha hecho posible producir los cerros. Donde era imposible plantar un árbol, hoy sí es posible. El milagro está en el famoso sistema de riego a goteo. A través de una manguera se lleva el agua hasta los cerros y esa gotita que cae en el tronco del árbol por algunas horas, produce esa maravilla de la naturaleza, que donde no había vida hoy sí la hay.
Todo el milagro está en la gotita, que insistentemente cae sobre la planta y la hace producir. Nosotros en la Iglesia Católica, tenemos algo muy parecido a este sistema de riego, se llama el Santo Rosario (del latín rosarium que significa “rosal”) y es un rezo tradicional católico, que recuerda veinte "misterios" de la vida de Jesucristo y de la Virgen María, recitando después de cada uno un Padre Nuestro, diez Ave María y un Gloria, que se ofrece por una intención especial. En cada rosario, recitamos 50 Ave María.
¿Cuántos de nosotros desde pequeñitos hemos rezado el Santo Rosario? Si recordamos, no hay velorio, novena o procesión sin rosario. Este método de oración tan tradicional en la Iglesia, está presente en todos nuestros encuentros de oración. El Papa Juan Pablo II, incluso agregó a los misterios ya existentes, los misterios de la luz, para darle mayor fuerza a este método. La Virgen María en muchas de sus apariciones ha pedido insistentemente que se rece el Santo Rosario por la paz del mundo, por la conversión de las almas.
El rosario no es otra cosa, que repetir insistentemente el Ave María. Muchos se han preguntado ¿por qué repetir una oración con tanta insistencia? ¿No sería mejor y más práctico rezar sólo un Ave María.
Si nos trasladamos al ejemplo del riego a goteo, nos podríamos preguntar si bastará con una sola gotita para que el árbol plantado en la montaña pueda dar fruto. La respuesta es muy simple: se necesitan miles de gotitas para lograr que la tierra de fruto. Lo mismo sucede con el rosario, para que la intención que estamos pidiendo de su fruto, se necesitan miles de Ave María.
El Papa Juan Pablo II en su carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, nos decía: “Con el trasfondo de las Avemarías pasan ante los ojos del alma los episodios principales de la vida de Jesucristo. El Rosario en su conjunto consta de misterios gozosos, dolorosos, gloriosos y luminosos, y nos ponen en comunión vital con Jesús a través del Corazón de su Madre. Al mismo tiempo nuestro corazón puede incluir en estas decenas del Rosario todos los hechos que entraman la vida del individuo, la familia, la nación, la Iglesia y la humanidad. Experiencias personales o del prójimo, sobre todo de las personas más cercanas o que llevamos más en el corazón. De este modo la sencilla plegaria del Rosario sintoniza con el ritmo de la vida humana”.
Cada vez que nos admiremos de los cerros que hoy dan fruto, no olvidemos que el milagro está en la gotita de agua. Cada vez que recemos el Rosario, no olvidemos que el milagro esta en repetir insistentemente la oración del Ave María.
Publico el: 16/02/2010 19:55
La Gotita de Agua







