Ayer asistimos contentos a una hermosa actividad, basada en reciclar papel blanco y de diarios, para hacer papeles nuevos. Algo así como una nueva forma de creación, como si a esos papeles viejos, usados, ya inservibles, se les devolviera la vida, los hicieran volver a nacer.
Es que reciclar tiene que ver con devolver la vida, con cuidar el planeta, con salvar lo que venimos destruyendo por siglos.
En nuestra zona existe una institución maravillosa, dedicada a armar redes sociales, a ayudar con dedicación y entusiasmo, a enseñar, a ponerle esperanza a sus acciones y sus obras. Se trata de la Fundación La Semilla, que sigue sembrando por todas partes por donde pasa, dándole aliento y fuerza a tanta gente. Hoy en día sus actividades pasan siempre por temas vinculados al cuidado del medio ambiente, una preocupación que crece día a día en la conciencia de los habitantes de la Tierra.
En la antigua escuela del sector La Tetera, en la Provincia de Quillota, un grupo de mujeres que conforman la Comunidad Terapéutica Levántate, se rehabilitan de diversas adicciones. Entre variadas actividades que realizan, comenzaron un taller de reciclaje de papel, con el apoyo del Conace del Gobierno de Chile, la Gobernación Provincial, la Empresa Periodística “El Observador”, la Universidad del Mar, “Cecinas Venecia”, la Oficina del Medio Ambiente y de la Juventud, dependientes de la Municipalidad de Quillota y el colegio “Valle del Aconcagua”, que es el primer colegio certificado medioambientalmente en nuestra región y que quiere expandir la experiencia.
El colegio llevó una delegación de alumnos de séptimo, acompañados por profesores y su director.
Sabemos que el papel se hace moliendo árboles, hasta transformar las astillas en polvillo, se le agrega agua y un aditivo, para conformar la celulosa y todo tipo de papeles, con diferentes grosores, es decir, distintos gramajes. Un pino insigne (radiata) necesita 12 años para estar en edad madura. Cualquier árbol nativo requiere cerca de 80 años para estar en edad madura y poder ser utilizado.
Los seres humanos consumimos árboles mucho más rápido que el tiempo que necesita la naturaleza para recuperarlos. Por lo tanto, siempre hay menos árboles, siempre hay menos madera. Un recurso que podría ser renovable, hoy en día sufre un impacto tan violento, que hasta se han producido cambios en el clima del planeta por la falta de árboles (el efecto invernadero).
Pero más allá de todas esas consideraciones, lo maravilloso de la mañana de ayer fue ver a esas mujeres y jovencitas trabajando el papel molido para hacerlo papel nuevo, para hacer cajitas, hojas carta, sobres, tarjetas y tantas otras aplicaciones. Fue bueno pensar que ellas mismas también se estaban reciclando, dejando atrás un mundo de drogas y alcohol, para reencontrarse en un mundo nuevo.
Los seres humanos también podemos reciclarnos, darnos otra oportunidad, recuperar la esencia de lo que somos, aquello que nada destruye y que nos puede poner de pie cada vez que caemos.
Si somos capaces de reciclarnos también podemos resucitar con una vida nueva.
Publico el: 18/05/2010 20:53
Reciclar es como una forma de renovar el mundo en que vivimos







