Cartas al Director
Las caras del silencio
Señor Director:
Muchas son las caras del silencio con las cuales, día a día, debemos convivir.
Algunos nos causan una gran emoción y otros un gran dolor.
Hoy quiero compartir con Ud., algunas caras o tipos de silencios para que pueda actuar conforme a la razón y emoción de modo equilibrado y, usarlos en bien de la convivencia.
El silencio aprobatorio
El silencio cómplice
El silencio encubridor
El silencio contemplativo
El silencio temeroso
El silencio despreciativo
El silencio enamorado
El silencio castigador
El silencio doliente
El silencio respetuoso
El silencio sacramental
El silencio prudente
El silencio odioso
El silencio redentor
El silencio coludido
El silencio liberador
El silencio interesado
El silencio hipócrita
El silencio cínico
El silencio sepulcral
El silencio académico
El silencio reflexivo
El silencio ético (profesional)
Hay muchos otros tipos de silencios y, será tarea suya descubrirlos.
Eso sí, no habrá que confundir una persona de pocas palabras con una persona silenciosa o sigilosa. Muchas veces uno puede estar en silencio y ser incapaz de escuchar al que está al lado, porque dentro de sí, tiene una “tormenta de ruidos”. Aparentemente escucha, pero está preparando un discurso, una defensa o un ataque a la otra persona (tormenta de ruidos).
Sepa que el dolor, odio y rencor. La codicia y avaricia. El poder, la riqueza y el egoísmo, son los grandes enemigos del silencio. ¡Todos! ¡Todos hemos experimentado esto!
La falta de silencio y, el mal uso de ellos, son algunas de las causas de odiosidades, quiebres a nivel familiar, político y laboral.
No olvide que con el silencio uno puede hundir o levantar, matar o salvar.
En tiempos de preparación a las Elecciones Parlamentaria y Presidencial, vale considerar el tipo y calidad de silencio para escuchar, valorar, criticar, corregir, consultar para luego tomar una decisión en bien de la Patria, en el secreto y silencio de una Urna Electoral.
Y, le dejo un gran desafío: busque en los Evangelios cómo el Silencio de Jesús fue causa de salvación, de respeto, perdón y de libertad para el hombre.
Encontrarse y gustar el silencio de Jesús, es encontrarse con el Padre Nuestro.
Que sea feliz.
José Ramón Toro Poblete
Profesor
Enviada el 08/06/2009






