“Mamá, el Presidente de Chile te envió una carta” me dijo mi hija unos días antes de sus vacaciones de invierno. Intrigada por saber de qué carta hablaba, fui a su mochila y ahí estaba el mapa comunal, “semaforizado”, con los resultados del Simce.
Muy orgullosa ella, me mostraba que entre puntos verdes, amarillos y rojos estaba su colegio, luciendo un punto verde, color que indicaba que el resultado superaba la media nacional, y claro, tuve la satisfacción que ella está recibiendo una educación de calidad.
Pero me quedé pegada en la carta que me enviaba el Presidente, y miraba una y otra vez el mapa, revisando qué color del “semáforo” era asignado a cada colegio de la comuna.
Sentí que la estrategia utilizada por las autoridades del país para mantener informados a los padres y apoderados era injusta, estigmatizadora para los alumnos y los padres de aquellos establecimientos con peores resultados. Me pareció que era volver al ya manoseado ranking de colegios, pero más alarmante y con la rúbrica del Presidente.
Me preguntaba qué dirían los padres que al recibir la misma carta descubrían o reafirmaban, que el establecimiento de sus hijos tuvo un bajo Simce y que no tienen posibilidad de cambiarse a otro con mejores resultados, porque no pueden solventar el gasto requerido.
La mayoría de los colegios con alumnos de mayor vulnerabilidad socioeconómica, se movían entre los colores rojos y amarillos. Pero no siento que exista la posibilidad de optar de los padres a un mejor establecimiento de acuerdo al Simce, a no ser que exista la capacidad económica para hacerlo. Entonces, recibir la carta, es como que le dijeran: “Usted pertenece a este nivel socio económico, sorry”.
Se ha abordado muchas veces la fuga de matrículas del sistema municipalizado hacia el particular subvencionado y creo que cartillas de este tipo sólo aumentan este fenómeno. Por lo demás, muchos de estos cambios obedecen a otros factores, externos al Simce, y se comprueba comparando los resultados de esta misma prueba en donde muchos municipales tienen niveles superiores de calidad y sin embargo continúa la fuga.
Mejor es lo que están haciendo algunas municipalidades, que junto con entregar el “semáforo Simce” les explican a los padres que el establecimiento todavía no alcanza los niveles óptimos pero al menos ha ido registrando avances año tras año. Así se entrega confianza, tan importante en la educación, y se busca de qué manera seguir ayudando a ese establecimiento a educar a sus alumnos.
Publico el: 23/07/2010 13:46
La carta del Presidente







