En primer impacto, a partir del 2003, la invasión de los grandes calamares causó un colapso de la pesca de merluza en el litoral de Chile. El ataque de este molusco nadador que devora todos los cardúmenes disponibles también destruye los espineles de pesca flotantes en el mar. En consecuencia, el desembarque de merluza cayó a menos de la mitad en el 2006, con perjuicios sociales en las caletas costeras.
Los pescadores afectados recibieron un subsidio del gobierno, pero en pocos años empezaron a sacar provecho de la plaga, aplicando el ingenio y el esfuerzo de su oficio. Además de mejorar el método de captura, abrieron nuevos canales de consumo y comercialización. Lo más cercano al gusto del público son las empanadas y el chupe, gracias a la semejanza con el sabor del loco. Sin embargo, se recomienda un tratamiento casero para suavizar la carne de jibia antes de cocinarla.
En todo caso, el mayor beneficio del molusco se logra mediante la exportación de filetes congelados con destino a países asiáticos, cuya preferencia por los frutos marinos es permanente. Chile no tiene una exclusividad de oferta. Perú es el primer exportador de jibia, aprovechando la persistente abundancia de la misma especie en sus aguas, y México ocupa el segundo lugar, desde Baja California. En ambos países la explotación del "calamar jumbo" asume características industriales. Incluso han permitido la operación de buques extranjeros.
"Santa Jibia" denominaron los pescadores de Quintero esta oportunidad de compensar la falta de merluza y de tantos mariscos desaparecidos por efecto de la contaminación en la bahía local? En realidad, el molusco que alcanza 2 metros de largo con sus diez tentáculos se aleja de cualquier imagen de santidad y más bien recuerda el monstruo submarino que atacó al "Nautilus" de Julio Verne.
¿Cuánto puede durar la jibia frente a Chile? Los datos científicos son algo contradictorios. De acuerdo con su voracidad y agilidad natatoria, es difícil que le falte alimento. Además, la fecundidad es tan extraordinaria como su tamaño, por cuanto se ha medido hasta 13 millones de ovocitos en una hembra madura, con el record de 30 millones. La contraparte, menos mal, es que todos los ejemplares mueren al término del episodio reproductivo, sin discriminación de sexo. Lo cual explica las varazones que a veces llegan a la zona costera.
Mientras tanto, el desembarque del primer semestre en Valparaíso, San Antonio y Quintero totalizó 35.356 toneladas de jibia y 1.860 de merluza, producto casi exclusivo del gremio artesanal. En promoción del recurso, la caleta El Membrillo invita a la Feria Gastronómica de la Jibia que celebrará el sábado 10 de diciembre en Valparaíso.