EL Observador

8:41 hrs. Viernes 17 de marzo de 2017 Juan Carlos Reyes Morales

Llegó marzo y no hay donde estacionarse


Así como septiembre es el mes de los colores y la alegría, con la llegada de la primavera y especialmente la celebración de Fiestas Patrias, no hay duda que para muchos el mes de marzo es el más estresante de todo el año.

Los gastos que se generan por el regreso de los estudiantes a clases, como también el pago de los permisos de circulación entre otros desembolsos propios de esta época del año, llevan a que todos esperemos que el tercer mes pase lo más rápido posible.

Son días de apuro y de luchar cada mañana por llegar a la hora a clases o al trabajo. El trayecto que en el resto del año se puede realizar en cinco minutos, ahora se demora mucho más.

Esto debido a la gran cantidad de personas y vehículos que circulan por nuestras calles, destacando que la mayoría de ellas son estrechas debido a la antigüedad que tienen desde que fueron construidas.

Esto hace que cada jornada comience con el stress de querer avanzar más rápido de lo que el flujo vehicular lo permite y donde los continuos bocinazos marcan el nerviosismo por querer llegar luego al destino.

Pero a ello se suma un problema más. Las grandes dificultades que hay para estacionarse en las calles céntricas de la ciudad, las que por largas horas están colapsadas y donde es imposible encontrar un lugar, incluso pagando el consiguiente costo de parquímetro, para estacionar en horas de la mañana.

Por ello toma fuerza la idea de buscar una nueva fórmula para aumentar los lugares de estacionamiento en el centro de la ciudad. Varias son las ciudades del país que han determinado crear estacionamientos subterráneos, una idea que ya ronda en Quillota y que podría convertirse en una solución a mediano o largo plazo.

Hace algunos días "El Observador" en su sitio web dio a conocer una encuesta con la opinión de los quillotanos respecto a que en el futuro la ciudad pueda contar con aparcamientos subterráneos, la mayoría estuvo de acuerdo y lo consideró como una solución acorde a los nuevos tiempos.

Sin embargo, es una opción que también tendrá un costo para la comunidad, por lo que por el momento se debe seguir luchando cada día por encontrar un lugar donde dejar el vehículo, ojalá lo más cerca posible del lugar de destino, lo que seguramente será motivo para sumar stress a este terrible mes de marzo.



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