EL Observador

7:58 hrs. Viernes 21 de abril de 2017 Mario Campos Vinet

Un censo con gusto a poco

Mucho ruido y pocas nueces. Así podría definirse el recién realizado Censo 2017 a lo largo y ancho de nuestro país. Un proceso que requirió de una planificación detallada para dar cobertura a cada rincón de nuestro territorio y así levantar datos que son relevantes para el establecimiento de las futuras políticas públicas en favor de todos los que habitan entre el mar y la cordillera, y desde la pampa nortina hasta la Antártida.

Bastante se habló de cuántos voluntarios se requerirían y la importancia de sumarse a los censistas. Incluso, para evitar el fracaso del proceso, se determinó que miles de funcionarios públicos se sumaran como "voluntarios" para sacar adelante la tarea.

Preocupación que pareció contrastar con la elaboración de las preguntas?, pues se priorizó saber la cantidad de habitantes por sobre otras temáticas que seguirán siendo una duda, pese a la voluntad de millones de chilenos de abrir sus puertas, recibir a los censistas y responder las preguntas que resultaron ser bastante tibias para la oportunidad que se presentaba.

Pues claramente el proceso no contemplaba saber, por ejemplo, cuántas personas con capacidades diferentes habitaban en un hogar; o cuántos de sus integrantes presentaban problemas de salud o qué tipo de educación -si privada o pública- recibían los estudiantes de la casa.

Porque siendo honestos, en un país que hace tanto tiempo viene discurseando acerca del foco social, datos acerca de inclusión, integración, salud y educación, pudieron ser profundizados en voz de sus propios protagonistas. Pero no fue así.

También resulta imperdonable considerarnos campeones mundiales de la solidaridad, por la hermosa obra de la Teletón que cada año nos llena de emoción y orgullo, y no haber valorado este censo para saber cuántas personas pertenecen a este segmento en el país, y con datos únicos, como cifras por rango etario, por región, por comuna y hasta por junta de vecinos.

Por eso creo que al final muchas personas, luego de ser censadas, quedaron con esa sensación de gusto a poco. De querer haber entregado más datos para contribuir al desarrollo del país pero no lo pudieron hacer, en virtud del tiempo que, esta vez, fue relevante para elaborar un cuestionario breve y rápido, más parecido a una prueba de diagnóstico que a un verdadero examen. Pero bien. Ya está. Y es de esperar que los datos recopilados igualmente sirvan para planificar de este Chile, un mejor país, pero más aún, una nación más unida.



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