EL Observador

8:41 hrs. Viernes 28 de abril de 2017 Marisol Valdés Riffo

Una "Ley Cholito" realista y con educación

Los recientes casos de maltrato animal que se han conocido en Chile, viralizados por amantes de los animales y entidades animalistas a través de las redes sociales, han golpeado duro la conciencia de quienes sentimos que nuestros "hermanos menores" -como los llamaba San Francisco de Asís- son algo más que "bichos de cuatro patas".

El más reciente y mediático, fue el de "Cholito", un perro callejero que fue apaleado en Santiago, por el simple "delito" de entrar a una galería comercial. El caso dio pie a una de las marchas más masivas registradas en torno a un tema que no fuera una reivindicación social y demuestra que cada día las sensibilidades en torno al asunto están creciendo aun más.

Fue necesario que todo el país viera por Internet y TV cómo apaleaban a "Cholito", para que el Senado se pusiera las pilas y aprobara la Ley de Tenencia Responsable de Mascotas -que acumulaba polvo hace largos ocho años en el Congreso-, la que debe ahora volver a la Cámara de Diputados para su aprobación final.

La normativa establece una serie de exigencias y sanciones, algunas bastante significativas, como el establecimiento de la responsabilidad legal que cada dueño asume respecto de su mascota y la definición de los actos que constituyen el maltrato animal. También el Ministerio del Interior creará una plataforma de Registro de Mascotas que facilitará la tarea a los municipios, que podrán verificar los datos del responsable del animal y también, aquellos animales considerados agresivos o de razas peligrosas estarán sujetos a una fiscalización especial.

En cuanto a las sanciones, estas se establecen en el rango de las 10 a 30 UTM (de 464 mil a un millón 400 mil pesos aproximadamente) y en casos gravísimos, con penas de cárcel de grado menor a medio.

Sin duda, es un avance que las organizaciones de protección a los animales han aplaudido y con razón. Nos hacía falta ordenar el naipe en esta materia, por tanto tiempo dejada "a la mano de Dios" (al igual que muchos animalitos). Sin embargo, hay que ser realistas, pues no todos los que maten despiadadamente a un animal pasarán una temporada tras las rejas; es cosa de ver cómo la "irreprochable conducta anterior" salva a muchos desalmados del infierno, que terminan "castigados" con una simple firma mensual.

Por eso echo de menos que en la ley se establezca también la obligatoriedad de enseñar el concepto y la responsabilidad asociados a esta ley en la malla curricular de los colegios, porque en definitiva se trata de un asunto que debe aprenderse desde la infancia -al igual que el cuidado del medio ambiente- y no puede quedar entregado solo al imperativo de la ley. Enseñémosles también a las nuevas generaciones a cuidar a nuestros animales. Ellos (y los animalitos) nos lo agradecerán.



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