Está mal el mercado de las paltas. Este año se dieron menos, más chicas y a muy bajo precio. Como soy un fanático consumidor de ellas, el tema me preocupa y me entristece. Algunos le echan la culpa a las heladas y la sequía. Los más culpan a la sobrepoblación de ejemplares y al bajo precio del dólar. Otros dicen, "todas las anteriores o ninguna". El asunto es que, según los que saben, es más barato mantener los frutos en los árboles que ponerlos a la venta.
Yo -de puro intruso- sólo sostengo que habría que conseguir mayor valor agregado a las paltas. Doy algunas ideas. Recuerdo que antes, servían para más cosas. No estaban restringidas sólo a convertirse en la exquisita "mantequilla verde", en "palta reina" o en "crema para completos". A través de su discutida historia, el árbol, el fruto y el cuesco han cumplido roles que, ahora, se le desconocen injustamente.
En tiempos pasados se comparaba a la palta con el sabor de un "tortilla de médula" y los gastrónomos recomendaban comerla "con un poco de agua de rosa y azahares de naranjos". También se le achacaban sorprendentes virtudes medicinales, como "beneficiosa para el estómago, cálida, muy nutritiva y para botar los gases acumulados en las tripas". Y, como afrodisíaco, pues "estimula, desmesuradamente, el apetito sexual".
Lo que escribo es en serio. Son aportes que se pueden encontrar en diversos libros que escribieron sabios de prestigio, que no iban a andar inventando tonteras. Asimismo, la palta se recomendaba para los que convalecían de un porrazo, pues "es muy eficaz para inducir el vómito y la expulsión de coágulos de sangre" y se recetaban "las yemas de sus ramas, preparadas en tisana, como alivio a la gente enferma de viruelas".
A través de su sabrosa historia encontramos científicos que recomendaban el prodigioso cuesco del fruto como "estíptico para las disenterías", que en lenguaje popular sería un "cortador de diarreas". Asimismo, se aseguraba que "la pulpa de las paltas mitiga el dolor de las almorranas". Hay, según los sabios, muchas utilidades más que nos ofrece la palta. Personalmente, yo recomiendo un té de sus hojas con miel para aliviar el catarro.
También el cuesco de las paltas es un excelente proyectil, en su todo, o lanzado en pedacitos a través del tubo de un lápiz de pasta. Yo creo que ha habido poca creatividad en dar a conocer las virtudes de la palta. Estas son algunas ideas al respecto. Son iniciativas que se podrían estimular para salvar la mantención de la especie.
Es que los paltos son complejos en reproducirse. Sólo una flor de mil llega al cuajamiento. Además, son árboles delicados y románticos, que los complica cualquier cosa. Aún, una causa importante en su deceso es una plaga llamada "Phitphothora cinanomi". Más conocida como "La Tristeza del Palto".