La historia del día que Edith Piaf tuvo un paso fugaz por La Calera

Publicado el at 29/11/2025
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La mitología calerana es fecunda y en ese contexto es que se cuenta que el “Gorrión de París”, vino a cantarle a un hacendado y luego quiso conocer a un trabajador calerano


La Calera es tierra fértil para historias y personajes como salidos de las páginas de un libro. La ciudad del cemento nunca deja de sorprender.

De la realidad al mito, hay solo un paso en La Calera. Muchas veces se mezclan ambas, y aquello que parece inverosímil, es real. Y otras historias, que efectivamente sucedieron, pocos las creen por considerarlas imposibles. Algo así, es lo que contaremos en las próximas líneas de esta nota.

Pocos conocen o han oído esta historia, y sus protagonistas principales, ya están lamentablemente fallecidos, pero hay quienes creen que es verdad.

 

Edith Piaf, la célebre y aclamada cantante francesa, famosa en todo el mundo, visitó La Calera, según cuenta la leyenda.

Enrique Bismarck, era un hombre adinerado, dueño del Fundo La Peña, muy aficionado a la música y que habitualmente compraba discos en la “Casa Fernandino”, una de las primeras y principales casas de venta de discos y artículos electrónicos en La Calera.

En ese reconocido local comercial, trabajaba Francisco “Panchito” López, un conocido y querido calerano, lamentablemente fallecido hace algunos años.

“Panchito” López muchas veces iba a la casa de este hacendado calerano, y le ordenaba la gran cantidad de discos que tenía, gracias a su experiencia y conocimiento de la música de la época.

En una de esas visitas, Bismarck le pidió si podía hacer unos arreglos especiales porque se acercaba su cumpleaños y tendría una especial invitada: nada menos que la afamada cantante francesa, Edith Piaf.

Aprovechando que Edith Piaf, una de las voces más importantes de Francia en el siglo pasado, haría una visita a Argentina, Enrique Bismarck la contrató para que cantara en su cumpleaños. Era 1957 y “El Gorrión de París” visitaría Argentina luego de conocer y apadrinar en la capital gala a Atahualpa Yupanqui.

En Buenos Aires, Piaf deleitó a los argentinos y participó en programas radiales y tuvo varias presentaciones, las que confirmaron su enorme talento vocal e interpretativo.


El fugaz saludo por La Calera

Y llegó el día del cumpleaños del hacendado, y Edith Piaf actuó en la casa de Bismarck. Estuvieron conversando después de la actuación y la colección de discos y lo ordenado que estaba, llamó la atención de la famosa cantante francesa.

Además de los discos, también había posters de Edith Piaf, que fueron facilitados por la RCA, y ubicados estratégicamente por “Panchito” López.

Edith Piaf preguntó quién había hecho ese trabajo tan ordenado y tan bonito. El hacendado le contó que compraba discos a una persona en La Calera y que se llamaba Francisco.

Edith Piaf dijo: “yo quiero conocer a esa persona”. Lo que sucedió después, es parte de la mitología calerana y que perdura en la memoria de unos pocos, contado de primera fuente por el mismo Francisco López.

Francisco López, “Panchito”, fue un conocido y querido calerano, a quien la cantante francesa quiso conocer.

De alguna manera, Enrique Bismarck se puso en contacto con “Panchito” López y cerca del mediodía partió desde el Fundo La Peña hacia La Calera.

Luego de unos minutos, el auto del hacendado, grande y elegante, se detuvo frente a la Casa Fernandino –en pleno centro de La Calera-, desde donde se bajó una mujer menuda y pequeña para saludar a “Panchito”.

No se puede decir que Edith Piaf caminó y recorrió las calles del centro de La Calera, ni nada parecido. Lo que sí se sabe es que la cantante, llegó en el vehículo, se bajó y saludó y felicitó a “Panchito”. Nada más.

No hay registros de esa fugaz e importante visita, solo la palabra de uno de sus protagonistas, quien luego lo contó a muy pocos, y casi 70 años después, sigue siendo parte de las muchas historias caleranas.

Este paso breve de la intérprete de “Non, je ne regrette rien” y “La vie en rose” por La Calera, se une a las ya míticas historias de la actuación de Sandro en la ciudad o cuando Raphael aprovechaba su paso por el Festival de Viña del Mar para cantar en las madrugadas caleranas.