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Los problemas de los maristas por el mal manejo de la crisis

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opinion de funador del diario el observador
Roberto Silva – Fundador de “El Observador”

Hay cosas que son de sentido común.

Cosas que no están escritas y que ni siquiera necesitan estar escritas. Por ejemplo, si un profesor abusa sexualmente de un menor se producen inmediatamente varias situaciones.

El mayor afectado es el niño. El mayor responsable es el profesor. Por el niño responden sus padres. Por el profesor responde él mismo y el colegio. En ese escenario estamos todavía en el área chica, donde los tres protagonistas pueden llegar a acuerdos.

Los padres pueden pedir silencio y solicitar que no se lleve el caso a la justicia, porque eso podría dañar para siempre la honra de su hijo, la del menor frente a sus pares.

El colegio se verá obligado a investigar los hechos mediante un sumario interno, para determinar la verdad de lo ocurrido y dimensionar el tamaño del problema. Determinada la verdad se la debe comunicar a los padres y debe actuar con el profesor en consecuencia, es decir, separándolo inmediatamente de otros alumnos, despidiéndolo del colegio y llevándolo a la justicia.

Se trata de personas desviadas que deben ser castigadas. Pero si esas personas no son denunciadas a la justicia por las personas sanas que los tienen a su cargo, ahí la cosa se pone fea”.

¿Puede el colegio aceptar la petición de silencio de los padres? No, porque si lo hace, no le garantiza a los otros padres que la institución es confiable y que frente a una crisis ellos actúan en defensa de los mismos valores morales que les enseñan a sus educandos.

Nunca un delito se arregla a la buena. Siempre debe arreglarse a la mala, es decir, con acusaciones responsables y pidiendo el castigo que corresponda según la legislación vigente y sentenciado por los jueces.

Para la gran organización marista en el mundo, y especialmente en Chile, donde hace más de cien años funcionan con grandes resultados los colegios de Quillota y Los Andes, que aparezcan dos abusadores es un asunto grave, pero posible. Se trata de personas desviadas que deben ser castigadas. Pero si esas personas no son denunciadas a la justicia por las personas sanas que los tienen a su cargo, ahí la cosa se pone fea, porque implica una irresponsabilidad o una falta de conciencia del papel que cada uno juega en la sociedad.

Esa es la muralla de concreto que los maristas han levantado en Chile y que hoy se encuentra averiada por estos abusos denunciados”.

Los hermanos maristas son un baluarte en la formación de ciudadanos y en la formación de cristianos. Han prestado un valiosísimo servicio a la educación chilena, y en especial, a la educación de nuestra zona, donde hay tantos y tan buenos colegios maristas.

Miles de miles de ex alumnos estaremos siempre agradecidos de la formación que recibimos, de los hombres bien hombres que nos enseñaron no solo contenidos educativos, sino una forma de entender la vida. Como yo hay miles que pueden asegurar que en sus doce años de colegio, jamás tuvieron ni supieron de ningún problema de abuso sexual. Esa es la muralla de concreto que los maristas han levantado en Chile y que hoy se encuentra averiada por estos abusos denunciados.

Lo que corresponde ahora es asumir con energía el castigo a los culpables de los abusos y que los encubridores expliquen a la justicia su comportamiento.

Todo eso para que nuestros colegios puedan seguir siendo tan grandes e importantes como lo señala su historia.

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