Tras dos semanas de agonía falleció querido acomodador de autos del Hospital de Quillota

Publicado el at 10:29 am
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Héctor Iván Santibáñez Fernández trabajó por más de 25 años en las afueras del centro hospitalario

QUILLOTA.– Durante 58 años las calles de Quillota fueron prácticamente su hogar. Y sus vecinos, especialmente los del área céntrica, fueron testigos de la vida de esfuerzo y sacrificio que tuvo Héctor Iván Santibáñez Fernández, quien pese a todas sus complicaciones económicas y de salud nunca dejó de luchar por ganarse el pan hasta el último día de su vida.

Iván, como era conocido, nunca abandonó la casa familiar que compartió con su madre y sus tres hermanos, ubicada en La Concepción 2, Calle Bell. Y tal como ocurre en muchos casos de familias de esfuerzo, cuando era niño no fue al colegio ya que salió a trabajar desde temprana edad, según contó a “El Observador” su hermano Guillermo Cortés Fernández.

Fue muy poco al colegio. No sabía leer ni escribir, sólo se sabía los números, pero eso nunca fue un impedimento para él, siempre se las ingeniaba”, señaló el hermano por parte de mamá. Fue así como, a la tierna edad de 8 años, comenzó a trabajar acarreando agua en el cementerio del Cerro Mayaca. Fueron cerca de 15 años los que pasó desempeñando esa función en el camposanto quillotano.

Después empezó a lavar autos en las calles del centro, labor que cumplió con tesón durante varios años. Más tarde, le dieron la posibilidad de lavar autos en el estacionamiento del Hospital San Martín, oportunidad que el esforzado joven no desaprovechó. De esta forma, durante más de 25 años, Iván trabajó en este espacio, ganándose el cariño de los médicos y funcionarios del centro asistencial.

“Todo el mundo lo quería porque era una persona muy respetuosa. Trabajaba bien, nunca se perdió nada cuando él estaba cumpliendo sus labores en el estacionamiento. Al contrario, cuidaba todo, por eso la gente del hospital, los guardias antiguos, todo el mundo, siempre tenía buenas palabras para él”, dijo emocionado su hermano Guillermo.

CONSTANTES PROBLEMAS DE SALUD

Pero lamentablemente, pese a que Iván vivía tranquilo en su casa junto a su pareja, sufría de diversos problemas de salud desde hace varios años. Esto, sumado al poco autocuidado, lo tuvo muy mal en un corto lapso de tiempo. “Hace unos cinco años empezó con problemas arteriales y llegó a estar grave porque se le tapó la aorta”, contó su hermano.

Y el 2018, debido a esta misma enfermedad, Iván sufrió la amputación de sus dos piernas. “Le amputaron una abajo de la rodilla y la otra justo sobre la rodilla”, agregó. Pero aun así los problemas arteriales de Iván continuaron desarrollándose y de acuerdo a su hermano, esto se debe en parte a los pocos cuidados que él mismo tenía para con su propia salud.

“No se tomaba los remedios y fumaba mucho. Además le prohibieron comer ensaladas, pero comía igual porque le encantaban, nunca hizo mucho caso a las indicaciones que le daba el médico”, dijo apenado Guillermo, quien contó que en 2020 su hermano debió ser nuevamente intervenido para realizarle otra amputación. “Le cortaron esa parte de la pierna que le habían dejado bajo la rodilla”, aseguró.

Pero aun así, Iván continuó trabajando y valiéndose de una silla de ruedas. Por lo mismo, todos los días seguía cumpliendo con su trabajo en el estacionamiento del Hospital San Martín. Hasta que, la semana antepasada, Guillermo recibió un llamado telefónico. Se trataba de una vecina, quien le indicó que Iván se encontraba muy mal. “Llegué a verlo y gritaba, porque le dolía todo el cuerpo”, relató.

“Lo tuve que llevar a la Urgencia”, añadió, afirmando que lamentablemente, desde ese momento, nunca más pudo hablar con él. “Los doctores lo conocían pero no me dieron esperanzas, me dijeron que empezó a empeorar con los días y ya el 27 de agosto estaba desahuciado. No había mucho que se pudiese hacer por él para ayudarlo”, señaló.

Finalmente, Iván falleció el lunes pasado a las 5:55 horas en una cama del Hospital San Martín, lugar que por más de 25 años admiró desde su lugar de trabajo en el estacionamiento. El miércoles al mediodía los funcionarios del centro asistencial le realizaron un homenaje previo a su funeral en el cementerio del Cerro Mayaca, donde también trabajó varios años de su vida.

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