Por Roberto Silva Bijit
Fundador Diario “El Observador”
En la madrugada del sábado, dos personas entraron a una parcela cercana al centro de Quillota a robar paltas, el cuidador tomó su escopeta para defenderse frente a un ataque, disparó y dio muerte a uno de ellos.
Partamos por el fallecido. Gran dolor para su familia, gran vergüenza también por la forma en que murió, robando paltas. Pobre su mamá, que sufre igual la pérdida de un hijo. Pero el problema es que estaba en el lugar equivocado, adentro de una propiedad ajena, cometiendo un delito, causándole daño a otra persona.
Sigamos con el cuidador. ¿Alguien piensa que ese hombre quería matar a una persona esa madrugada? Estaba durmiendo en su casa, en su cama, junto a su esposa, cuando ella le avisa que hay ruidos afuera. Es un trabajador que se gana la vida en forma honrada, cuidando una parcela plantada con paltos, que no quiere que le roben las paltas que han cuidado todo el año. Un hombre que no tiene ninguna razón para caer en la cárcel. Un hombre al que no lo pueden acusar ni de homicida ni de presunto homicida.
Basta de tonterías. Defender la propiedad privada y actuar en defensa propia frente a un ataque, no puede terminar con el arresto domiciliario nocturno de un jefe de hogar, al que sus hijos le van a preguntar qué fue lo malo que hizo para estar en esa situación.
Pensamos que todo el procedimiento debe ser más rápido. No hay que trabajar en la CIA de Estados Unidos para darse cuenta que el cuidador estaba cuidando, que el ladrón estaba robando, que el cuidador los vio robando paltas y les advirtió dos veces, con dos disparos al aire, que salieran de la propiedad, pero a cambio de salir se fue encima del cuidador para atacarlo, y entonces, recién entonces, el cuidador disparó.
Que la policía recoja información en el mismo lugar y a la hora de los hechos, que interrogue al cuidador y tome todos sus datos, y después, al darse cuenta que era un cuidador, que no le estaba robando los celulares a nadie, que no andaba en una encerrona, que no entró a ninguna propiedad a robar, dejarlo libre para que se vaya a su casa, duerma con su familia, y acuda a la cita del tribunal cuando corresponda. ¿O creen que se va a escapar a Miami?
Un mínimo de dignidad para el cuidador, al que terminan tratando como a un delincuente. Ni dudarlo que para él fue una desgracia tener que defenderse de un ladrón que lo atacaba y causarle la muerte. Nunca quiso matar a nadie, su tema era defender la propiedad privada y los bienes, que era para lo cual fue contratado.
Hay que defender también los derechos humanos del cuidador, después de tanto tiempo que hemos visto cómo se defienden solamente los derechos humanos de los delincuentes. Que mala confusión entre las víctimas y los victimarios es la que hemos vivido desde hace mucho tiempo.
No resulta difícil probar que no había ánimo para matar, que no era un homicida, sino un cuidador.
No resulta difícil probar que la persona que falleció ingresó a la propiedad a robar paltas.
En los tribunales nos marean con tantos “presuntos”, cuando están viendo la realidad. A nosotros mismos las débiles leyes nos obligan a escribir “presuntos” más veces de las que quisiéramos.
La justicia detuvo al cuidador en la madrugada del sábado y lo mantuvo bajo arresto hasta la audiencia del martes recién pasado. Pasó tres noches encarcelado. Ahora quedó bajo arresto domiciliario nocturno y arraigo nacional, a la espera de probar si efectivamente actuó en legítima defensa, ha declarado el fiscal a “El Observador”.
Para determinar si actuó en defensa propia frente al ataque de una persona que estaba cometiendo un delito flagrante o si se trata de un criminal que quería matar al ladrón de paltas, los tribunales de justicia se tomarán 120 días para investigar.
No hay duda que algo anda mal en nuestro sistema.