Grupo de mujeres conquistó la bahía de Quintero practicando kayak

Publicado el at 11:16 am
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La actividad se realizó en conjunto entre la municipalidad, la Oficina Municipal de Deportes y el Centro Náutico Deportivo y Recreativo.

En el marco del “Mes de la Mujer”, la Municipalidad de Quintero, a través de la Oficina Municipal de Deportes y el Centro Náutico Deportivo y Recreativo (CENDYR), hizo realidad el proyecto “Remando Juntas”, una experiencia transformadora que llevó a un grupo de 15 vecinas de la comuna a lanzarse al mar por primera vez en kayak.

Lo que comenzó como una idea se convirtió en una jornada inolvidable, donde madres, trabajadoras y soñadoras cambiaron la rutina por el desafío de remar en el océano Pacífico. La caravana de kayaks partió temprano desde el CENDYR, avanzando mar adentro hasta pasar por el sector del “barco hundido”, un antiguo casco metálico que, visto desde el agua, ofrece una postal única de la bahía quinterana.

Luego, las participantes bordearon la costa en dirección a Loncura, llegando hasta la icónica Casa Roja, para posteriormente retornar al puerto de Quintero, completando así una travesía que combinó deporte, naturaleza y compañerismo.

Según explicó Andrea Herrera, encargada del CENDYR Náutico, la iniciativa nació al observar que, mientras los niños participaban en talleres náuticos, muchas madres miraban el horizonte con ganas de integrarse. Junto a la instructora de vela Daniela Pizarro, levantaron la propuesta que, con el apoyo del alcalde Rolando Silva y el Concejo Municipal, se transformó en el taller “Remando Juntas”.

La voz de las participantes

Para Daniluz Salas, vecina de Loncura, la experiencia fue muy especial: “Esta experiencia ha sido increíble, motivadora para todas las mujeres. Agradezco al alcalde por abrir esta ventana para nosotras”.

En el caso de Marjorie Álvarez, la actividad significó su verdadero “bautizo en el mar”: “Fue mi primera vez y me entretuve mucho navegando con las chiquillas. Ojalá se repita más veces”, comentó.

La instructora Daniela Pizarro destacó que muchas de las participantes “superaron sus miedos y se conectaron con el mar”, ya que la mayoría no tenía experiencia previa remando, pero terminó la jornada “feliz y con ganas de repetirla”.

Aunque la travesía terminó en tierra firme, algo cambió en estas mujeres: ahora ya no verán el mar de la misma manera, tras vivir desde dentro de la bahía una experiencia que combinó autoconfianza, integración y deporte al aire libre.