Por Roberto Silva Bijit
Fundador Diario “El Observador”
Un amigo me escribió diciéndome que, aunque leyó y descansó, se aburrió mucho en vacaciones y eso me hizo pensar que se puede escribir un artículo con algunos consejos para que las vacaciones sean entretenidas y, además, sean un real descanso, para que esos días libres nos recuperen energías y entusiasmos para todo el año.
Los especialistas dicen que lo primero es ponerse en modo vacaciones, es decir, predisponerse a que todos los días que vienen serán para alcanzar un buen descanso. Recomiendan actuar con lentitud y en posición de disfrute, que es como decirle a todo que bueno, pero hacer las cosas con más calma y disfrutando más cada acción del día: ducharse sin apuro, renunciar al reloj, preparar las comidas con mayor dedicación, juntarse con personas que promuevan bienestar, dormir todo el tiempo que nuestro cuerpo lo requiera.
No es aconsejable dejar trámites administrativos para realizarlos en vacaciones, usar el celular como cuando estamos activos o mantenerse conectado a la oficina, aunque hay personalidades que necesitan mantener el control y requieren estar informados al menos, incluso durante sus períodos de descanso. Es una autorregulación que debe hacer cada uno, tratando de revisar el correo una vez al día y a la misma hora, de ese modo quedan más tranquilos y los ayuda a disfrutar mejor. Pero desconectar es la clave, no solo con el computador o el teléfono, sino también dejar atrás tantos temas pendientes que nos persiguen. Hacer una tregua con todo eso.
Da lo mismo si las vacaciones serán en la casa, en el hogar de un hijo o en un viaje soñado, lo que importa es nuestra actitud para sentir que podemos disfrutar, para lo cual se necesita sostener un control mental proclive a las vacaciones y conectarse con personas que quieran pasarlo bien. Esto es clave. La gente buena onda nos trae momentos lindos, los amargados y los que transmiten tensiones se vuelven tóxicos para los tiempos de vacaciones.
La opinión de los sicólogos es que, si uno tiene un fuerte estrés producto de una carga laboral o de otro tipo de problemas, lo recomendable no es pensar que una depresión se soluciona con vacaciones, incluso podría ser peor. En esos casos hay que buscar apoyo para procesar el tema y contribuir a su solución.
Un baño de familia siempre será grato en la medida que se aplique el principio de la dulzura: yo te hablo cosas dulces y tu también me hablas cosas dulces y la conversación puede ser maravillosa, basada en recuerdos, afectos, momentos estelares vividos juntos, viajes o tiempos compartidos en alguna época de la vida.
Hay además una idea que anda dando vueltas en muchos especialistas en el tema: ¿Cómo podemos hacerlo para sentir esa sensación de vacaciones o mayor disfrute de la vida todo el año y no solamente en el período de vacaciones?
La mejor forma es aplicar un “cambio de mentalidad, que tiene que ver con cultivar progresiva y sostenidamente un estilo de vida desde el autocuidado. Hay que darse tiempo para uno mismo no solo en vacaciones, sino todo el año. El punto está en cómo nos relacionamos con nuestra mente: si dejamos que funcione continuamente en aceleración o si la entrenamos para que trabaje para nuestro bienestar”, señala Mladen Matulic, sicólogo y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad Central.
La conclusión es clara: debemos respetar nuestros propios ritmos, permitirnos espacios de pausa, comer saludable, realizar ejercicios y practicar algún tipo de pasatiempo. Al final, siempre llegamos a lo mismo porque así se entiende el llamado autocuidado, que tanto se impulsa hoy para afrontar de mejor modo la vida.
También es bueno pensar que cada uno puede descansar a su pinta, pero eso forma parte de la manera en que acomodamos nuestra mente a esos días de mayor libertad y menor rigidez.
Disfrutar de todo un poco más puede ser una clave.