El dirigente recalcó que, en el complejo mercado agrícola chileno, es muy difícil entregar proyecciones precisas sobre precios.
El presidente de la Feria Mayorista de La Calera, Femacal, Guillermo Olivares Fernández, explicó que en el mercado agrícola es muy difícil predecir los precios, porque intervienen múltiples factores, más allá del alza en los combustibles. Según detalló, hay dos planos distintos: por un lado, el transporte, que inevitablemente se encarece con la subida de la bencina y el diésel; y por otro, el valor de los productos agrícolas, que no tiene un precio base fijo y puede variar fuerte y rápidamente.
Olivares señaló que los productos del agro se mueven según la cantidad de mercadería disponible, su calidad, la oferta y la demanda y la estacionalidad, entre otros elementos, lo que puede hacer que un alimento suba o baje al margen del costo de los combustibles. Como ejemplo, comentó que el mismo día en que se anunció el aumento de los combustibles, las papas se vendían a $12 mil, pero hoy están a $10 mil, fenómeno que atribuyó a que hay mucha papa en el mercado por estar en plena época de cosecha, lo que incrementa la oferta y presiona el precio a la baja.
El dirigente advirtió que muchos agricultores ni siquiera alcanzan a cubrir su inversión, porque al no existir un “piso” de precios, a veces el valor final en feria es menor al costo de producción, lo que los obliga a asumir pérdidas. De todas formas, reconoció que el alza de combustibles encarece los insumos agrícolas y el traslado tanto para productores como para comerciantes, impacto que en algún grado terminará llegando al consumidor final.
En cuanto a la estacionalidad, Olivares explicó que en invierno la producción de tomates en la zona disminuye y se debe recurrir a otras regiones, como Arica, lo que implica mayores costos de transporte; aun así, el valor dependerá de la cantidad de producto que llegue efectivamente a los mercados mayoristas. Donde ve un aumento más claro es en los productos importados, como granos y legumbres que provienen en gran proporción de países como Canadá, los cuales ya llegan con precios ajustados a las alzas internacionales del combustible y otros factores externos.
Olivares recalcó que, por todo lo anterior, en el complejo mercado agrícola chileno es muy difícil entregar proyecciones precisas sobre precios, más aún de cara al invierno, cuya mayor o menor dureza puede alterar producción, oferta y, en consecuencia, el costo que pagan las familias.