Tiene 18 años, salió recién de cuarto medio y esperó más de 10 horas bajo el sol para ver al artista puertorriqueño.
LIMACHE. – Rafaela de Cea, joven oriunda de Limache Viejo y recién egresada de cuarto medio, jamás imaginó que una jornada marcada por el calor, el cansancio y la espera terminaría convirtiéndose en el recuerdo más importante de su vida. Fanática de Bad Bunny desde su adolescencia, fue una de las personas que logró subir al escenario durante el concierto del artista puertorriqueño, protagonizando uno de los momentos más comentados del show.
Su vínculo con la música de Benito Martínez, más conocido como “Bad Bunny” comenzó temprano. Influenciada por sus hermanos mayores, Rafaela conoció al artista incluso antes de su explosión mundial, siguiendo su carrera desde 2016 y consolidando su fanatismo tras el lanzamiento del álbum X 100PRE en 2018.
Rafaela señala “más allá de que te guste o no su música, es innegable la energía que tiene. Hay una conexión real con la gente, una lealtad enorme. Eso es lo que más me gusta de él”, relata.
El día del concierto comenzó temprano. A las 10:30 de la mañana ya estaba en la fila junto a su hermana, preparada para resistir largas horas bajo un intenso calor. Sin maquillaje, con ropa cómoda y una sombrilla improvisada, enfrentó más de diez horas de espera, lidiando incluso con fuertes dolores de espalda.
Sin embargo, todo cambió cuando Bad Bunny apareció en escena y el estadio completo entró en una misma sintonía.
“Fue mágico. Todos estábamos ahí por lo mismo, con la misma emoción. Se sentía que eso era lo que nos unía”, recuerda.
El momento decisivo llegó cuando el artista se acercó al sector donde estaba Rafaela. Con una calma que ella misma hoy no logra explicar, lo llamó con gestos suaves hasta que logró tomarle la mano. Minutos después, fue ayudada por guardias y subió al escenario.
Ya frente a él, la experiencia tomó un tono íntimo y humano, lejos de la idolatría distante. “No fue que casi me desmayara. Se sintió muy natural, muy real. Le dije ‘te amo’ y él me respondió ‘yo también te amo, mami’. “Ni en mis mejores sueños viví algo tan lindo, y lo más hermoso fue que se sintió totalmente genuino”, cuenta.
Durante su paso por el escenario y la conocida “casita”, Rafaela compartió con músicos, bailarines e invitados del show, destacando la cercanía y amabilidad de todos. Pese a los nervios que aparecieron después, vivió el resto del concierto con una profunda sensación de gratitud.
