Tragedia de Queronque: 40 años del peor accidente ferroviario en Chile

Publicado el at 17/02/2026
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Una vía única, fallas en comunicaciones y señalización deficiente fueron parte de la cadena de errores que terminó en tragedia

LIMACHE/VILLA ALEMANA .- Este 17 de febrero se cumplen 40 años del peor accidente ferroviario ocurrido en Chile: la Tragedia de Queronque, registrada a las 19:45 horas del lunes 17 de febrero de 1986, en las cercanías del Puente Queronque, entre Peñablanca y Limache.

Esa tarde, el automotor AES-9 que viajaba desde Los Andes hacia el puerto de Valparaíso colisionó frontalmente con el expreso AES-16, que se dirigía desde Valparaíso hasta la Estación Mapocho en Santiago. El impacto fue devastador. Ambos trenes quedaron incrustados uno dentro del otro, formando una masa retorcida de metal que evidenciaba la magnitud de la tragedia.

Según cifras oficiales, el accidente dejó 58 personas fallecidas y más de 500 heridos. Sin embargo, testigos y sobrevivientes han sostenido durante décadas que el número real de víctimas fatales podría haber superado el centenar.

Una cadena de fallas

El contexto en que ocurrió el accidente fue determinante. En ese entonces, la vía férrea funcionaba con una sola línea para ambos sentidos, debido a que el puente cercano se encontraba en reparación tras un atentado ocurrido en 1985 y daños provocados por temporales.

A ello se sumaban graves deficiencias técnicas: el sistema de comunicaciones databa de 1928, el teléfono estaba en mal estado, la señalización eléctrica no funcionaba correctamente y días antes habían sido robados cables del sistema interno. Una serie de factores que, conjugados, terminaron por desencadenar una tragedia que muchos califican como evitable.

La madrugada más larga

El rescate se extendió durante toda la noche. No fue sino hasta las 7:00 de la mañana del martes 18 de febrero que se logró separar ambas máquinas e iniciar la recuperación final de los cuerpos.

Hospitales de Limache, Quillota, Peñablanca, Quilpué, Viña del Mar, Valparaíso y Santiago trabajaron sin descanso para atender a los heridos, quienes fueron trasladados en ambulancias, vehículos particulares y cualquier medio disponible. Vecinos del sector improvisaron una posta de campaña para asistir a los lesionados mientras llegaban los equipos médicos.

El testimonio de sobrevivientes refleja la crudeza del momento. Ricardo Orellana, uno de los heridos, recordó años después que “la gente quedó atrapada entre fierros retorcidos, muchos gritaban y lloraban. Había cuerpos mutilados por todos lados”. Sus palabras grafican el horror vivido esa noche.

Dolor en Los Andes

La angustia también se vivió con especial intensidad en Los Andes, ciudad desde donde había partido el AES-9 a las 17:30 horas. Muchos pasajeros ocupaban el último vagón del convoy, que al llegar al ramal de Llay Llay pasó a ser el primero, convirtiéndose en el más afectado por el impacto.

En medio del dolor, también hubo denuncias de saqueos a víctimas fatales y heridos, a quienes les sustrajeron especies de valor, un episodio que quedó grabado como una de las páginas más oscuras de aquella jornada.

Una herida abierta en la historia ferroviaria

La Tragedia de Queronque se convirtió en el mayor desastre ferroviario registrado en el país, superando accidentes anteriores como los de San Bernardo (1955), Cartagena (1956), Vicuña (1971) y el descarrilamiento del tren nocturno Puerto Montt-Santiago en 1982.

Cuatro décadas después, la memoria de las víctimas sigue viva en sus familias y en las comunidades de Limache, Peñablanca, Los Andes y Valparaíso. La tragedia no solo dejó un saldo irreparable de vidas perdidas, sino que también evidenció la urgente necesidad de modernizar los sistemas ferroviarios y reforzar los protocolos de seguridad.

Hoy, a 40 años de aquella noche de febrero, Chile recuerda a las víctimas de Queronque con respeto y recogimiento, reafirmando el compromiso de que hechos como este no vuelvan a repetirse.