Más de 500 mujeres se han capacitado a través de esta iniciativa, que ha buscado preservar las tradiciones textiles de la comuna, promoviendo el emprendimiento local y generando nuevas oportunidades de desarrollo para sus participantes.
Hace dos décadas, en un taller ubicado en calle Ortiz de Rozas, en La Ligua, comenzó a tejerse una historia que hoy forma parte del patrimonio cultural de la comuna. Lo que nació como una iniciativa para preservar las técnicas tradicionales del hilado en huso y rueca, con el tiempo se fue transformando en un programa que ha impactado la vida de cientos de mujeres, fortaleciendo el emprendimiento local y manteniendo viva una de las expresiones más representativas de la identidad liguana.
Este año, el programa Wanaku de Sopraval cumple 20 años de trayectoria, consolidándose como una iniciativa que ha logrado unir tradiciones, aprendizajes y emprendimiento comunitario. A través de talleres gratuitos, generaciones de mujeres han aprendido el proceso completo del hilado artesanal, desde la limpieza y preparación de la lana hasta la confección de madejas y ovillos elaborados completamente de manera artesanal.




Durante estos 20 años, más de 500 hilanderas se han formado en el programa, contribuyendo a preservar conocimientos ancestrales que forman parte de la historia textil de La Ligua. Muchas de ellas han encontrado en este oficio una alternativa para generar ingresos complementarios, crear emprendimientos propios y fortalecer su autonomía económica.
Pero el impacto de Wanaku ha ido más allá de la enseñanza de una técnica. Su propósito ha sido desarrollar un trabajo integral que permita valorar el patrimonio cultural local y, al mismo tiempo, entregarle herramientas para a las participantes con el fin de que puedan proyectar sus conocimientos hacia iniciativas productivas. Para ello, el programa ha incorporado capacitación en emprendimiento, comercialización y herramientas de gestión, fortaleciendo las capacidades de quienes buscan transformar el oficio en una fuente de ingresos para sus hogares.
En la actualidad el programa se desarrolla en Casa Abierta Sopraval, ubicada en la misma comuna, favoreciendo el aprendizaje y entregando oportunidades a exalumnas, quienes se han convertido en monitoras, transmitiendo sus conocimientos a nuevas generaciones y asegurando la continuidad de este legado cultural.
Más que un programa de capacitación, Wanaku se ha convertido en una comunidad de aprendizaje y colaboración que durante dos décadas ha contribuido a hilar historias, oportunidades y sueños, fortaleciendo el vínculo entre cultura, identidad y el emprendimiento local.