Abogado de la familia revela que existían incidentes previos horas antes del hecho.
La muerte de Tobby, el perro que falleció electrocutado en el sector de Las Salinas en Viña del Mar, sumó un nuevo capítulo judicial luego que sus dueños confirmaran la presentación de una querella criminal por maltrato animal y omisión con resultado de muerte.
La acción apunta a establecer responsabilidades tanto en la Municipalidad de Viña del Mar como en la empresa concesionaria encargada de la mantención del alumbrado público, en un caso que, según la defensa, está lejos de ser un accidente.
“El Observador” conversó con el abogado de la familia, Nelson Valencia, quien fue enfático en señalar que este hecho “no puede ser considerado un accidente”, apuntando directamente a una negligencia con consecuencias penales.
Uno de los elementos clave de la acción judicial es la existencia de antecedentes previos. Según explicó el jurista, horas antes de la muerte del animal ya se habían registrado situaciones similares en Reñaca. “Tenemos antecedentes de que horas antes ocurrió un incidente similar con otros dos perros que fueron electrocutados. Esto elimina la teoría de que fue un accidente fortuito”, señaló el profesional de Villa Alemana.
De acuerdo a lo expuesto, en ese episodio anterior incluso habría existido conocimiento de la falla eléctrica, lo que refuerza la tesis de una omisión grave en la reparación o señalización del peligro.
En ese contexto, el jurista explicó que la municipalidad tiene un rol clave en la seguridad de los espacios públicos, incluyendo la supervisión de las empresas externas. “La municipalidad tiene el deber de asegurar el correcto mantenimiento del alumbrado público y fiscalizar a las concesionarias. Aquí hay una falta de servicio cuando no se actúa o se actúa de forma deficiente”, señaló el abogado.
Pero el alcance del caso va más allá del ámbito del maltrato animal. Para la familia querellante, este episodio instala un problema estructural vinculado a la seguridad urbana. “Este caso trasciende el derecho animal para convertirse en un caso de seguridad pública. Una luminaria que electrocuta a un perro es una trampa mortal también para cualquier persona”, indicó Valencia.
Bajo esa mirada, la querella busca sentar un precedente que obligue a elevar los estándares de mantención de la infraestructura pública, no solo en Viña del Mar, sino a nivel nacional. El mensaje, recalca el abogado, es claro y apunta directamente a la responsabilidad de las autoridades. “La negligencia tiene consecuencias penales. No aceptamos que esto se catalogue como un lamentable accidente”, dijo.
Además, advirtió sobre el riesgo de no actuar a tiempo frente a este tipo de situaciones. “Como sociedad no podemos esperar a que la víctima sea un niño para exigir que los postes no maten a quienes pasan por su lado”. De esta forma, el caso de Tobby no solo busca justicia por la muerte del animal, sino también abrir una discusión de fondo sobre la seguridad en espacios públicos y las responsabilidades frente a fallas que pueden transformarse en riesgos letales para la comunidad.
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