Al cumplir 56 años nos podemos “quebrar” un poco con algunos logros de “El Observador”

Publicado el at 15/10/2026
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Por Roberto Silva Bijit
Fundador Diario “El Observador”

Se ha puesto de moda la palabra “quebrarse” para demostrar que uno se quiere lucir con algo, con una conquista, con un logro que produce orgullo.

Bien, hoy me quiero quebrar un poquito con un valioso aporte que yo sostengo que le hemos hecho al periodismo nacional. Total, estamos de cumpleaños y uno puede darse ciertas libertades.

Nuestro tratamiento informativo ha sido considerado un verdadero aporte al periodismo local en Chile. Permítanme escribir, sin falsas modestias, estas reflexiones, que forman parte de las cosas que nos podemos decir entre Usted y nosotros, que nos encontramos hace tantos años los viernes y que, con el paso del tiempo, nos hemos llegado a conocer muchísimo.

Desde su fundación, hace ya 56 años, “El Observador” se propuso como meta entregar informaciones locales, ya que son esas noticias las que a nosotros nos interesan.

Tuve la suerte de viajar por nueve países de Europa en el verano de 1970, recién egresado de la Universidad Católica de Valparaíso. Ya tenía el bicho del periodismo en el pecho. Y descubrí que existían diarios pequeños para comunidades pequeñas. Es decir, había un profundo ejercicio del periodismo local, que consiste en informar los hechos de un lugar sin llevar noticias nacionales o internacionales, dejándole ese trabajo a los grandes medios de comunicación del país, sean diarios, radios o estaciones de televisión.

La fórmula era muy antigua y tenía gran éxito en Europa. Recuerdo con especial atención los diarios de pueblitos de Andalucía, en el sur de España. Contar lo que pasa alrededor de un lugar, sin considerar los hechos nacionales, que sólo tenían interés si los protagonistas eran locales. Después, estudiando el tema, comprendí que este tratamiento era usado desde comienzos del siglo XX, tanto en Estados Unidos como en Europa, donde cada pequeña comunidad -y las no tan pequeñas también- tenían su diario propio.

Quizá si esa sea la palabra justa: diario propio, porque eso es lo que siente de su diario un lector como Usted, por ejemplo, que sabe que no solamente puede leer “El Observador”, sino recurrir a sus páginas para muchas situaciones de nuestra vida, ya sea reclamar por algo, colocar un aviso, informar sobre una actividad, declarar como entrevistado por algún tema o en alguna sección, en fin, contar con su diario como algo propio. Eso y no otra cosa, es un diario local.

Aunque muchos se pusieron envidiosos, en una reunión de toda la prensa regional de Chile, la entonces Decana de la Facultad de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Santiago, Silvia Pellegrini, dijo que a ella le parecía que “El Observador” era el mejor diario de Chile, por el tratamiento local de sus temas.

Después vino la intervención de un destacado profesor de la misma Facultad, Gonzalo Saavedra, que al explicar la nueva forma de escribir, para narrar las noticias y transformarlas en una historia, puso como ejemplo al diario “El Observador”, que era uno de los pocos de Chile, en asumir el llamado nuevo periodismo en sus páginas.

Esas declaraciones no hacen otra cosa que ratificar una voluntad, sostenida por décadas, de entregar a nuestros lectores un diario entretenido, con textos basados en la verdad, exactos en sus descripciones y precisos en sus explicaciones. Esas son las famosas historias de “El Observador”, que los lectores encuentran en cada edición.

Estos reconocimientos surgen ahora que se habla de la globalización, y por lo tanto, así como se valora el mundo integrado, también se reconoce la importancia de los que estamos en la otra parte, de los que estamos en la antiglobalización, es decir, mostrando los hechos pequeños de cada comunidad, pero que son los más importantes para los que vivimos en ella.

Queremos saber lo que pasa a la vuelta de la esquina, sin dejar de saber, vía televisión, lo que está pasando en Alaska, en Palestina o la suerte de los últimos elefantes del Congo. Para acceder al mundo globalizado basta una tele, para saber todo lo que ocurre en el lugar que vivimos, amamos, trabajamos y dormimos, se necesita un diario capaz de reportear, con un equipo profesional, todo el acontecer de ese lugar.

Y así lo ha hecho “El Observador” desde hace más de medio siglo, no sólo para ser un modelo de periodismo local en Chile, sino para poder ganarse el corazón de sus lectores, que es lo que verdaderamente le interesa.