Colapsó SAR Quillota: testimonios, causas, soluciones y un Minsal que abandonó los municipios

Publicado el at 13/06/2022
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El más nuevo de los consultorios se saturó ante una explosión de atenciones, falta de ajustes, pero también por un cambio de política de Salud que dejó a la Atención Primaria luchando sola

El jueves 27 de mayo de 2021 entró en operaciones el nuevo Servicio de Alta Resolutividad (SAR), ubicado en el polo de Salud de calle Bulnes 900, frente al Estadio “Lucio Fariña”, dependiente del Departamento de Salud Municipal, rebautizado como “Salud Quillota”. En junio, ya recibía pacientes. También sus primeras felicitaciones, pues estaba haciéndose cargo de un problema importante en la capital provincial: descongestionar la Unidad de Emergencias del Hospital San Martín de Quillota, pero con una unidad municipal diseñada para atender urgencias médicas moderadas y leves.

Era un complemento perfecto, pues además cuenta con su propia Unidad de Rayos y un laboratorio de análisis de muestras. Por eso, todos los que salían con angustia por las largas esperas en el Hospital, encontraban apoyo en el SAR, que funcionaba originalmente de 17 a 24 horas.

Sin embargo, la pandemia y los recortes presupuestarios del Ministerio de Salud para enfrentarla obligaron a hacer un giro: se armó un equipo de profesionales para atender durante las mañanas a personas con síntomas respiratorios, que podrían estar contagiados, asumiendo las funciones que hacía el policlínico temporal que estaba en el Estadio, antes de la inauguración del SAR. Se recibía a personas desde las primeras horas de la mañana y hasta las 17 horas. Luego de esa jornada, el SAR debía volver a operar con sus funciones normales.

Pero la explosión de casos por la variante Omicron cambió todo. Sin claridad de la división administrativa de las jornadas -y sin tener por qué tenerla-, comenzaron a llegar pacientes a buscar ayuda por urgencias comunes en horarios matinales. El Servicio pasó a atender las 24 horas, igual que un hospital, y se vio en la obligación de generar un equipo de categorización (“triage”, en lenguaje técnico, derivado del francés). Paralelamente, empezaron a escasear las pruebas de PCR y el Ministerio de Salud cambió arbitrariamente su política de control de la pandemia, creando el programa “Si me enfermo, yo te cuido”, traspasando la tarea de trazabilidad de los contactos estrechos a los mismos contagiados. Le llamó “Alerta Covid”.

Hoy, entre algunos funcionarios de la Salud lo llaman sarcásticamente “Si te enfermas, sálvate solo”, porque consiste en que el mismo enfermo debe pedir a sus contactos que se aíslen y que, en 48 horas, se hagan un PCR para descartar o confirmar el virus. Pero desde el Ministerio no aumentaron el stock ni los recursos para comprarlos.

En la práctica, hay razones para defender el apodo.

Los operativos de búsqueda activa en terreno que estaban planificados para 3 horas se están agotando en 15 minutos. Hay comunas vecinas que dejaron de hacerlos, como La Cruz, y el Hospital (para evitar su propia crisis) comenzó a filtrar, atendiendo los casos más graves.

De un momento a otro, el nuevo recinto de salud municipal, colapsó.

Durante la semana, los reclamos que llegaron a Observador.cl empezaron a sumarse. Para reunir testimonios de la percepción y experiencia de los usuarios, llamamos a opinar a la comunidad de lectores a través de Facebook y se hizo visible una molestia generalizada. Paralelamente, algunos lectores empatizaron con el equipo del centro de salud más moderno del sistema municipales Quillota, pero que ahora afronta una crisis que no se esperaba.

El Servicio de Alta Resolutividad comenzó a funcionar el 27 de mayo de 2021.

TESTIMONIOS DE USUARIOS

Los testimonios de usuarios reunidos por “El Observador” no son pocos. Llegaron más de 200. Casi todos, muy descriptivos y respetuosos. No faltaron los menos educados. Pero de esos hubo muy pocos.

Las descripciones muestran que el fenómeno es más amplio que lo que cubren las murallas del SAR.

Camila Díaz contó que “el día domingo fui al hospital, llegué a las 2:50 horas y, como vieron que tenía síntomas Covid, no me iban a atender, porque era respiratorio y tenía que ir al SAR. Pero estoy embarazada de 16 semanas y tenía un dolorcito, así que llamaron para preguntar si me podían atender en Maternidad. Solo vieron si mi bebé estaba bien, no me tomaron presión ni tomaron en cuenta cómo estaba. Me mandaron al SAR por lo respiratorio y ya eran las 3:56. Llegué al SAR a las 4:10, pero en el papel pusieron 5:25 la hora de llegada. Sólo me hicieron el PCR y salí de allí a las 6:20 de la madrugada. En el SAR a las embarazadas que llegaban nos decían que donde correspondía vernos era en el hospital, pero que el hospital les estaba mandando a todos los casos sospechosos, pero que ellos igual nos iban a atender, porque no podíamos quedar sin atención”.

Daniel Alberto Teran Anticoy sumó su experiencia, con una mirada más amplia: “El domingo llegué (al SAR) a las 16:00 y salí a las 3:00 AM del lunes. Es lenta la atención, pero a los que atendieron no se dan cuenta que se atiende en 3 de los 6 box, ya que por mientras atienden, deben desinfectar los otros 3 box desocupados, tienen turnos de hasta 18 horas, pero sabemos que nunca se respeta, así que menos de 20 horas en pie no se están pegando. Acá el problema es la cantidad de personal de la salud que está trabajando, que es insuficiente, en mi casa están aislados todos, pero el equipo Covid que debe ver por los pacientes en cuarentena, está en cuarentena, porque se contagiaron haciendo las rondas domiciliarias”.

Marcelo Antonio Varas Leiva es uno de los testimonios de personas que están llegando desde otras comunas: “Ayer (martes) fui a hacerme un examen de PCR por sospecha de Covid. Llegué a las 12 horas y me dieron el número C12. Me llamaron a las 19 para recién inscribirme y a las 23 para el examen. Salí casi a las 00:00 y más encima no había llevado más dinero, pensando que no iba a ser tan lento, así que me tuve que ir a mi casa a pie hasta el paradero 11 de La Cruz. Lo único bueno es que me salió negativo el examen. Algo bueno debía salir. Muy moderno el SAR de Quillota pero un sistema súper lento”.

Imagen de Facebook “Diario El Observador” aportada por lectores el miércoles 2 de febrero.

Mari Fuentes dijo que “fui al SAR y llegué a eso de las 8:15, me dieron número recién a las 11:30, me categorizan a eso de las 2:30 y una enfermera informa que hay un retraso de al menos 5 horas para los C4 y C5, así que decidí esperar, llegó el cambio de turno a las 17 horas y no quedó nadie entregando números. Las personas que llegaban no tenían a quién consultar nada y recién a las 17:30 llegaron los funcionarios e informan que la persona del turno anterior no informó en qué número había quedado. Creo que esas cosas son mínimas en un cambio de turno. Cuando llegó el otro turno, la enfermera se presenta e informa que hará lo posible por agilizar la atención, que no sabe qué pasó en el turno anterior por tanta demora en la atención. Al fin como las 18:20 me atienden, no me demoré más de 20 minutos en que me viera la doctora y que me hicieran el examen. Creo que deberían tener más médicos para que la espera no sea tan larga para los pacientes con problemas respiratorios”.

Los casos respiratorios se combinan con los de usuarios que llegan por atenciones originales del SAR. Un ejemplo es el de Marbellys Paredes, quien relató que “fui a hacerme una radiografía y para revisarla me dijeron que tenía como 5 horas más. Nos tenían a todos juntos y yo no iba por algo respiratorio, sino que por otra emergencia y no fui atendida. El hospital está igual y en el centro médico de Maipú también, nadie me la pudo revisar y me vine a la casa solo con Paracetamol”.

Sita Reyes describió que “me dieron un número para inscribirme y habían 110 personas antes que yo, que no sabían si los iban a atender. Deberían tener más personal afuera para hacer la categorización, porque se juntaba mucha gente. Que mejoren la categorización y la gente sepa quiénes podrán ser atendidos, porque así como funciona ahora, es peor el contagio. No son claros, entregan muchos números y sólo hay un tens afuera”.

Aunque hay coincidencias en las larguísimas esperas, no todas terminan con una mala evaluaciónCecy Toro Ledezma cuenta que “la última semana de noviembre estuve 12 horas en el SAR y gracias a eso diagnosticaron y trataron a mi abuela. Su trato a ella fue maravilloso en todo momento. La semana pasada volví a acudir ya que mi mamá tuvo un accidente y estuvimos 2 horas, en donde también la trataron de maravilla. Todos sabemos que el sistema está colapsado y es por esto que escribo. No siempre son malas experiencias”.

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Imagen de Facebook “Diario El Observador” aportada por lectores el miércoles 2 de febrero.

DIRECTORA: “NO SOMOS INDOLENTES, ESTAMOS PREOCUPADOS”

“El Observador” llevó estas inquietudes a la directora técnica del SAR, Paola Anabalón. Nos atendió en medio de un asedio constante de tareas y consultas. Le pedimos 10 minutos y nos dio 55, porque consideró muy necesario aclarara cada duda: “No somos indolentes, estamos preocupados”, comentó.

Según explica, “cuando se inauguró este servicio de urgencias, dejó de funcionar el Policlínico Respiratorio que se había instalado en el Estadio, para trasladar todo acá y empezamos a funcionar las 24 horas, sabiendo que de 8 a 5 era respiratorio y de 5 a las 8 AM, como una unidad de Urgencias moderadas y leves, porque siempre la urgencia vital debe ir al hospital”.

“Como urgencia nocturna siempre hubo muy buena evaluación, pero como la gente no conoce estas diferencias, empezamos a atender todo tipo de urgencias no sólo en las tardes y noches, sino las 24 horas”, detalla.

Así se inició un ciclo poco virtuoso: el SAR comenzó a recibir derivaciones de los otros centros de salud municipales y un desvío informal de pacientes desde el Hospital San Martín -como cuenta uno de los testimonios-. De hecho, el San Martín es el principal derivador hacia el SAR.

“Luego, comenzaron a llegar personas de otras comunas y se nos vino esta ola de Omicron, donde nos vimos muy sobrepasados, porque estamos en las mismas condiciones de los centros de urgencia privados y públicos”, detalla.

De ahí, se cargó al centro de salud con más tareas: pese a que el SAR es municipal, integra la Red Asistencial del Servicio de Salud, y empezaron a pedirle desde constatación de lesiones de detenidos que debe hacer Carabineros; hasta alcoholemias y atención de personas lesionadas leves de accidentes de tránsito. Se sumaron análisis de exámenes de PCR desde otras comunas e, incluso, derivaciones formales de apoyo en la toma de rayos desde el hospital.

“Hemos estado muy preocupados del tema. Por eso, sumamos figuras nuevas para ordenar la atención: un profesional kinesiólogo y de enfermería que hacen una orientación previa. A veces la gente viene porque no requiere atención inmediata, sino solo orientación. Se hace un filtro en la Sala de Espera, donde hay una categorización, que va desde el C1 (riesgo vital, paro cardiorespiratorio) hasta el C5, que son pacientes con una patología electiva, que podría ser resuelta en otro centro de salud”, explica.

Aquí es donde aparece un problema importante: cerca del 95% corresponde a categoría C5.

“A veces llegan personas que acuden por dolencias que tienen semanas sin verse; o personas que consultan por congestión nasal, dolor de músculos, pero sin fiebre, sin apremio respiratorio. Los casos de Covid-19 coinciden en síntomas, pero con fiebre y poca capacidad de oxigenación”, dice la directora.

AVALANCHA DE ATENCIONES

Las atenciones se han disparado de una manera que no se tenía pensada, como para el tipo de atención que debe realizar el SAR. La directora técnica pone como ejemplo la semana el 31 de enero, donde se hicieron 215 atenciones.

Hasta antes del Omicrom, atendiendo durante 24 horas hacíamos 120 a 140 atenciones. Ahora estamos bordeando las 200. Ayer (miércoles) tuvimos 160, un poco más bajo, pero hay que considerar que algunas personas se van antes”, señala.

La directora también respondió una de las inquietudes más fuertes: por qué aparecen horas diferentes en la hoja de atención que se llevan los pacientes que, llegan a una hora, pero se queda un registro muy posterior. Según explica, eso se debe al sistema informático de registro de atenciones.

Vi en los comentarios que la gente decía que mentíamos sobre el registro de la hora de llegada: el proceso se inicia cuando la persona llega. Le damos un número para saber el orden de cómo los vamos atendiendo. Llamamos por el número, se categoriza y, luego, entra al sistema y ahí te da una hora. Entre que llega y es ingresada al sistema, efectivamente hay un periodo prolongado. El horario que aparece es de cuando la persona es ingresada al sistema. Luego arroja la hora donde atiende el médico. El sistema no considera la espera previa. Habría que implementar un sistema propio, local, para medir eso”, comenta.

La directora técnica del SAR Quillota, Paola Anabalón.

EL PROBLEMA DE LA PUERTA ÚNICA

Otro problema -que es absolutamente local- es que ingresan todos los usuarios por una “puerta única”. En estas fechas, aumentan los casos de atenciones por problemas intestinales, diarreas, problemas alimentarios leves, además del caos de traumatología, contusiones y caídas. Por el mismo acceso ingresan los que llegan a hacerse Rayos X, buscan exámenes de PCR u otro tipo. También, quienes llegan para hacerse PCR, porque tienen síntomas y otros que no los tienen. De estos últimos, varios llegan de “rebote” por los operativos en terreno, donde las muestras se acaban en 15 minutos, porque el Minsal no manda más. También hay muchos por “Alerta Covid”, es decir, quienes responden a la nueva política del Ministerio de Salud.

“Para enfrentar ese problema, se empezó a reforzar con más personal: 2 técnicos paramédicos más, un enfermero solo para hacer PCR, un médico más y un paramédico. Lo otro es que pusimos un punto de PCR al frente, para personas que consultan en el SAR, pero no necesitan consulta médica. En vez de esperar las 7 horas, van al frente como por ejemplo las personas que han sido contactos estrechos. La mayoría son asintomáticas o se preocupan porque hay adultos mayores en la casa y quieren testearse”, explica.

La directora técnica está consciente de la saturación del sistema. Su equipo también. Cuenta incluso que pudo conocer lo que sucede en las clínicas privadas, porque esta semana conversó con una paciente que llegó a las 11 de la mañana y, al ver el enorme retraso en la atención, se fue a una clínica privada. Pero horas después volvió, porque en ese lugar estaba peor.

“Ella mantuvo su número acá y la pudimos atender recién a las 23 horas”, comenta.

También reflexiona sobre un hecho esencial de las causas: “Somos un servicio de urgencia de baja complejidad, pero no sólo hacemos eso. Somos un centro que atiende, testea, pesquisa, da licencias. El Hospital San Martín no da licencias. Nunca las han dado, pues derivan al consultorio. Hay otros SAR donde no se entregan medicamentos a las personas. Acá se da atención, examen, licencia y medicamento. Junto con eso, en esta ola hemos tenido más funcionarios contagiados que en otras olas. No somos indolentes, estamos muy preocupados del tema”.

FIN DE LA PUERTA ÚNICA

Ante la controversia generada por los comentarios en nuestra red social, ayer por la tarde, el alcalde de Quillota, Óscar Calderón, conversó con “El Observador”. Dijo que, aunque hay muchas variables externas que han influido en la saturación del SAR, hay otros factores propios que se pueden resolver, para reducir el problema. Por ello, una de las decisiones más importantes es terminar con “la puerta única” y reforzar la orientación a cada paciente que la cruce.

“Es que sabemos que el problema existe y hay problemas que podemos resolver. Porque no podemos tener un solo acceso para todas las consultas. Además, está el tema de los recursos, que hemos pedido al Ministerio de Salud más de 140 alcaldes en una carta, porque hemos tenido que asumir tareas, pero sin recursos para reforzar nuestros servicios”, dijo el alcalde.

“Pese a que no nos han destinado más recursos, estamos haciendo 4 mil testeos de coronavirus al mes. En dos días, más de 200 fueron positivos. Es decir, estamos en promedio con 104 positivos por día”, explica el alcalde.

oscar calderon alcalde quillota
Óscar Calderón, alcalde de Quillota: “Los municipios manifestamos al ministro de Salud la necesidad de contar con más recursos, por medio de una carta firmada por más de 140 alcaldes”

Sobre el SAR, reconoce que su operación “no ha podido ser pura en términos de las atenciones para las cuales fue creado, porque la pandemia estaba controlada, pero luego explotó”.

En torno a las soluciones, dijo que, aunque hoy viernes se iniciará una especie de marcha blanca, desde el lunes se redistribuirán las atenciones, utilizando nuevamente las dependencias del Estadio. De esta forma, el sistema funcionará así:

  • En el Estadio, se atenderá a todas las personas que necesiten hacerse PCR, tanto aquellas con síntomas como sin síntomas. Para ello se harán dos accesos diferentes y para quienes son sintomáticos, se dispondrá de un médico que hará el diagnóstico, aplicará los protocolos y licencias.
  • Se contrató a dos personas que harán de guías en la entrada del SAR, cuya función será orientar a los usuarios si deben quedarse ahí o ir a atenderse en la unidad de PCR del Estadio.
  • Apenas se tome el PCR, a cada persona se le entregará un papel con un código QR, para que no se quede esperando las 4 horas que demora el resultado. Se le indicará que, en 4 horas, debe escanear el QR desde su teléfono y obtendrá el resultado.
  • Se avisará por teléfono sólo a los positivos. No se llamará a los negativos. Por eso, si el paciente perdió el QR y no puede entrar a ver su examen, sabrá que es negativo porque no recibirá la llamada.
  • Se dejará un acceso paralelo al laboratorio, para quienes no quieran o no puedan revisar sus exámenes en el celular
  • Se hará una extensión horaria del consultorio Doctor Miguel Concha, para que ahí se atienda la demanda que se genera desde Urgencias del Hospital.
  • La entrada del SAR será sólo para recibir urgencias COMUNES, que NO sean del tipo sospechoso de Covid 19
  • Pese a este reordenamiento, se mantendrá la atención de 24 horas
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