COLUMNA: Una de las culpas del colapso en el SAR de Quillota está en el Ministerio el Salud

Publicado el at 12:04 pm
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El mismo Ministerio de financió a la ‘niña bonita’ de la salud municipal, la hizo colapsar. Lo mismo pasa en varios otros recintos comunales, que se quedaron peleando solos contra el virus”, dice en esta columna de opinión el editor de El Observador, Claudio Espejo Bórquez.

El Servicio de Alta Resolutividad (SAR) de Quillota fue una gran noticia para la ciudad. Se creaba una unidad municipal que atendiera las emergencias, para que no todo cayera sobre los hombros del Hospital San Martín. Las platas llegaron del Estado, para generar este núcleo de atención para las urgencias moderadas y leves, pues las graves siempre se han mantenido bajo el control del Hospital.
Las platas que financiaron el SAR llegaron desde el Ministerio de Salud y, el 27 de mayo de 2021, comenzó a realizar sus primeras atenciones, en la calle Bulnes, frente al Estadio Lucio Fariña.
Durante las primeras semanas, los elogios iban y venían. Incluso funcionarios del Departamento de Salud Municipal (rebautizado como “Salud Quillota”) recibían relatos de amigos que eran atendidos en este edificio que no sólo era más bonito que los demás consultorios, sino también gozaba de buena experiencia de usuario.
La pandemia estaba medianamente controlada y la política pública, desde el Gobierno, mantenía algunos recursos para que las Seremis de Salud y el municipio pudieran mantener a rienda corta los casos positivos, la trazabilidad y la gestión de contactos estrechos.
Sin embargo, todo cambió. Esta semana, esa imagen amable de este servicio municipal se terminó. Esperas de entre 5 y 12 horas de pacientes que llegan con molestias respiratorias y de otro tipo, llegaron al diario por todas partes.
¿Cómo fue que ese mismo recinto tan alabado se convirtió en una crisis?
Como todo tiene una explicación, la busqué.
Conversé con su directora técnica, Paola Anabalón; con el alcalde, Óscar Calderón; y con usuarios. Leí cada comentario que llegó a nuestra página de Facebook, tras un llamado que hicimos a opinar sobre el tema.
Luego preparamos este reportaje donde detallamos todo lo que pasa en el recinto de salud.
El problema es multifactorial. De hecho, el SAR no estaba pensado como centro exclusivamente especializado en enfermedades respiratrias. Amplió su servicio debido a la pandemia. Pasó de atender de 17 a las cero horas, a un servicio continuidad de 24 horas.  También su estado responde a una saturación que tiene todo el sistema de salud, público y privado, por culpa del malamente famoso Ómicron.
“Se eliminaron las residencias sanitarias, se cortaron los fondos Covid y, hoy, esos mismos funcionarios a los que muchos les daban las gracias, absorben las consecuencias del colapso emocional de una personas que llega, con toda la fe del mundo, a pedir ayuda a un recinto de salud municipal”.
Pero hay una causa invisible en el mismo ministerio que financió este servicio.
Hace poco más de una semana, el Minsal reconoció que estaba sobrepasado en el seguimiento de la trazabilidad de casos. En vez de inyectar más energía cambió su estrategia de combate al coronavirus, decidió crear un programa llamado “Si me enfermo, Yo te cuido”. En la práctica, traspasó al contagiado la responsabilidad de la trazabilidad. Es él quien tiene que avisar a sus contactos que tiene el virus. El Ministerio hasta le puso nombre: “Alerta Covid”, reemplazando el concepto de “contacto estrecho”.
El el plan del gobierno (lo leí) dice que, si un amigo o familiar te informa que tiene Covid, en 48 debes testearte para saber si estás contagiado. Ya no te hacen seguimiento, ni control. Sólo si hay un brote muy grande donde la Seremi de Salud intervenga. Antes, se evitaban los PCR innecesarios y, si eras contacto estrecho con síntomas, te mandaban a cuarentena. Hoy no. Tú debes hacerte el PCR, si es que quieres.
Así fue como el mismo Ministerio de financió a la “niña bonita” de la salud municipal, la hizo colapsar.
Lo mismo pasa en varios otros recintos comunales, que se quedaron peleando solos contra el virus.
Empezaron a escasear los PCR, los operativos de búsuqueda activa se planifican para 3 horas y duran 15 minutos; se agolpan las personas que, con síntomas o sin ellos, exigen su examen, porque así lo instruyó el Gobierno. Se juntan con muchos que llegan por otras enfermedad y más de alguno que lo hace porque se lo pidieron en la pega.
Cuando el Minsal traspasó la responsabilidad del control sanitario a las personas, en la practica se lo traspasó al sistema primario de salud y sin un solo peso extra.
Se eliminaron las residencias sanitarias, se cortaron los fondos Covid y, hoy, esos mismos funcionarios a los que muchos les daban las gracias, absorben las consecuencias del colapso emocional de una personas que llega, con toda la fe del mundo, a pedir ayuda a un recinto de salud municipal.
El mismo lugar que, hace 6 meses, irradiaba confianza, hoy está en la ola de una la crisis, por culpa -entre otras razones- de una mala política pública nacional, que afecta a una buena política pública local.
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