Los equipos campeones de 1961 y 1984, comparten el hecho de haber tenido un gran número de futbolistas de la ciudad y las comunas cercanas
REPORTAJE.- La Calera ha sido cuna de grandes jugadores. Futbolistas que han brillado en el fútbol profesional, nutriendo a Unión La Calera y también a otros clubes del país. Durante muchos años, los visionarios dirigentes del club rojo, aplicaron su “buen ojo” en sus habituales recorridos por las canchas, no solo de La Calera, sino también de las ciudades cercanas.
Varias fueron las “joyas” encontradas en La Cruz, Hijuelas, El Melón, La Ligua, Cabildo, Papudo u otras comunas, las que eran observadas en terreno por los veedores caleranos, quienes también recibían datos para dar con futuros cracks.
Ese trabajo –que fue la mejor fórmula de captar jugadores por años-, permitió conformar planteles, muchas veces solo con jugadores de la cantera, jugadores de casa y de la zona, equipos que cumplieron destacadas actuaciones en el profesionalismo.
Pero esa realidad de antaño, ya no existe. El modelo actual en Unión La Calera es diferente. Hace casi 15 años que en el primer equipo calerano son pocos los jugadores formados en casa que logran continuidad. El fútbol negocio requiere resultados inmediatos, y por eso los dirigentes –sobre todo desde el advenimiento de las sociedades anónimas- arman planteles con jugadores probados y foráneos, año a año, donde los jóvenes formados en las divisiones inferiores no tienen cabida y prácticamente nulas posibilidades.
Pero es una realidad no solo en La Calera, sino en todo el país. Las pichangas que duraban horas en la calle, ya no existen. Las calles de tierra han casi desaparecido. Los pequeños talentos no se hacen en la calle, jugando libremente, a la hora que quieran. Hoy los padres los llevan a las escuelas de fútbol, soñando –más los padres que los niños- en que se conviertan en futbolistas profesionales y ganar millones.
Actualmente los casos de Joaquín Soto -que se ganó la titularidad desde el año pasado- y Maximiliano Fernández, son solo las excepciones que confirman la regla. Se trabaja en que otros, como Gustavo Saavedra, Pablo Valero o Cristóbal Lindermann, para que en un futuro, esos jóvenes sean la base del primer equipo.

En la fábrica y en la cancha
Pero la rica historia de Unión La Calera demuestra que en la época romántica del fútbol, cuando el dinero no abundaba, los jugadores formados o nacidos en La Calera, no solo dieron resultado, sino que lograron grandes objetivos.
Los títulos obtenidos por Unión La Calera en 1961 y 1984, tienen en común el hecho de que esos planteles en su mayoría fueron integrados por jugadores de casa, logrando campeonar y ascender a Primera División.
En 1961 Unión La Calera lograría ser campeón de Segunda División, logrando por primera vez el ascenso a Primera. Hubo hechos fundamentales para conseguir ese objetivo que revolucionó a la ciudad. En primer lugar, un entrenador como Óscar Andrade que supo aportar toda su experiencia y sapiencia, y además tener la capacidad para conformar un plantel que mezclaba una base de jugadores locales con otros experimentados como René Orlando Meléndez, el brasileño –uno de los primeros en jugar en Chile-, Orlando Cunha Filho y Moisés Silva.
La base de los campeones de esa temporada eran jugadores de casa, surgidos en las canchas locales y que brillaron en el cuadro rojo, nacidos en la zona y que además –muchos de ellos- trabajaban en Cemento Melón.
Así por ejemplo, estaban los caleranos Luis Aranda, Nelson García, Luis “Tato” Pérez, Juan Rojas, Viterbo Valdivia, Luis Sandoval, Sergio Tapia, Pascual Valencia, el mítico defensor Fidel Zuleta, que pese a nacer en Valparaíso, se radicó en La Calera. De El Melón, integraban el plantel Héctor Leiva, Antonio Vargas y de Ocoa, Ismael Sandoval.
El equipo calerano no solo jugaba bien, llenaba cada fin de semana el Estadio Municipal y también las canchas visitantes, sino que además era un grupo humano que destacaba por su hermandad y compañerismo. Ese equipo sería el puntapié inicial para que los rojos permanecieran más de diez años de manera consecutiva en Primera División.
Un proceso de casa
Tras descender en 1974, Unión La Calera volvió a Segunda División, en un periodo que tuvo momentos complicados en lo institucional y también en lo económico para el club rojo, tanto que estuvo a punto de desaparecer.
No había dinero y tras el descenso, los jugadores recibían su sueldo gracias al Programa del Empleo Mínimo, debiendo realizar trabajos como pintar o cargar ripio antes de entrenar cada día. La situación llegó a ser tan compleja que el club fue intervenido por el Gobierno Militar.
Eso hasta 1978, año en que un grupo de dirigentes caleranos –entre ellos Arturo Chahuán Issa y Bichara Chahuán– toman las riendas de la institución, ya que terminada la intervención, alguien debía hacerse cargo. Ese hecho fue la piedra angular de lo que llevaría a Unión La Calera de regreso a Primera en 1984.
El ascenso del equipo que dirigía el fallecido entrenador Alfonso “Chepo” Sepúlveda fue el fruto de un proceso que se coronó con el título de campeón, donde gran parte del equipo titular y del plantel que afrontó el torneo ese año, eran jóvenes jugadores de casa, algunos de los cuales acumulaban algunos años en el equipo.
El propio “Chepo” manifestó alguna vez que ese equipo, el de 1984, fue su ideal personal. “Fue un plantel que pude guiar a lo que quería. Era un grupo alegre, de buenos compañeros y excelentes futbolistas, con una proyección enorme. Varios llegaron a la Selección Chilena”.
Nombres insignes en la historia del club fueron parte de una campaña que devolvió a los rojos a la serie de honor del fútbol chileno –y que tuvo al equipo 18 fechas invicto-, como por ejemplo, Daniel Ahumada, Jorge “Kiko” Chahuán, Juan Carlos Vera, Mario Vásquez, Eduardo “Cacho” Rojas –que era de El Melón-, Jorge Alarcón, Domingo Gutiérrez (de La Cruz), Christian Anabalón, Ricardo “Lengua” Castro, Abraham Giadalah, Manuel Miranda, así como Cristian Jélvez de Papudo.
A ellos se sumaban los foráneos como Daniel Díaz, Juan Santibáñez, Freddy Zurita y Luis Valenzuela, vitales en el equipo también.
Varios de esos jugadores oriundos de La Calera habían llegado a Unión La Calera hace algunos años, de la mano de Guillermo Díaz, “Don Guille”, un conocido, sacrificado y querido formador de jugadores que a mediados de la década del setenta creó un equipo infantil que utilizaba el nombre de Unión La Calera.
Ese equipo competía en torneos locales y en la liga calerana, donde los niños reclutados por “Don Guille”, destacaban. Cuando se crean las divisiones inferiores de Unión La Calera, esos pequeños –o muchos de ellos- fueron automáticamente absorbidos por el club e iniciaron su recorrido por las diferentes categorías hasta llegar al primer equipo.
“Kiko” Chahuán, Ricardo Castro, Abraham Giadalah y Manuel “Torito” Miranda, fueron algunos de esos niños que tras ser acogidos con cariño por “Don Guille”, tiempo después levantarían la copa de campeón de Segunda División.
1961 y 1984 están en el corazón de los caleranos, los hinchas y los no tanto. Todos recuerdan las gestas deportivas que un grupo de jugadores de casa, de la zona, propios, consiguieron en base al talento futbolístico y el amor a la camiseta.