El tomo 3 de una colección de 10 tomos de la “Historia General de Quillota”

Publicado el at 14/05/2026
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Por Roberto Silva Bijit
Fundador Diario “El Observador”

La semana pasada, cuando terminó la presentación del Tomo 3, efectuada en el Centro Cultural Leopoldo Silva Reynoard, se me acercó una señora y me preguntó: “¿Y usted cree que le va a alcanzar la vida para terminar esos 10 tomos?”.

Le contesté que sí, que yo creía que me alcanzaría, pero también le conté que en cada tomo se me iba un pedazo de mi vida, porque cuando uno trabaja en un legado, no solo en un libro para su ciudad natal, la cosa es distinta. Le agregué que trabajo mucho, que me canso poco y que cada vez que me siento a escribir sobre la historia de Quillota me pongo muy contento.

Quiero dejar sentadas las bases de la historia de mi ciudad, que en la medida de lo posible todos los grandes temas sean abordados con precisión histórica, con profesionalismo y documentación.

Ha sido muy buena la mezcla de ser profesor de historia y haber ejercido el periodismo por más de medio siglo. Eso me permite escribir una historia entretenida, al alcance de todos, directa y afectuosa.

Escribir la historia de una ciudad es escribir sobre la vida de mucha gente que fue construyendo, desde distintas posiciones, la ciudad que hoy tenemos.

Repasar el pasado para mostrarlo y hacer que muchas personas puedan conocer y explicarse su ciudad es una tarea muy hermosa y reconfortante. Quiero lo que conozco y lo que conozco lo entiendo.

Quillota es un espacio pequeño, pero es el universo donde miles de familias han desplegado su vida, donde han construido sus casas y han hecho realidad sus sueños.

Estoy escribiendo esta obra teniendo a Quillota siempre en mi corazón, convencido de que estos tomos serán la herencia que le dejaré a Quillota, la ciudad que me vio nacer y a la que quiero tanto.

Los 25 años que abarca este tomo 3 son muy intensos y representan el período de cambio más grande de su historia, porque bien podemos decir que hay dos Quillota, una antes del ferrocarril y otra después del ferrocarril. La primera es colonial y la segunda, moderna. La primera es apacible y la segunda, convulsionada.

En verdad, la llegada del tren a Quillota cambió la ciudad y la mentalidad de los quillotanos, que de pronto, casi con el puro humo de las locomotoras, se sintieron importantes y entendieron que tenían que modernizar ese espacio donde vivían.

Como ya hemos dicho, terminó verdaderamente el período colonial para la antigua villa. Con cerca de 9.000 habitantes, era el único poblado importante entre Valparaíso y Santiago, sin embargo, su desarrollo era todavía muy limitado.

Pero ese ánimo no se quedó solo en el arreglo de la plaza. En las décadas del 60 y 70 del siglo XIX, que trataremos en el tomo 4, comienzan a surgir las grandes aspiraciones que marcarán el destino de la ciudad.

Los vecinos connotados se unen para la construcción del Hospital de Caridad, que reemplazará al Asilo Universal atendido por la Beatita Benavides.

El ánimo de sociabilizar crece y se expande por la ciudad. Se crean cinco clubes: Club Quillota, Club de Amigos, Club de Obreros, Club de la Sociedad de Socorros Mutuos y Club de la Unión. Había interés por compartir lo que estaba pasando en Quillota.

Fue gracias al ferrocarril que el correo comienza a llegar todos los días, a crecer el número de coches que ahora se estacionan al lado de la estación.

El avance no se detiene y se construyó el nuevo edificio municipal y el primer matadero. También se levantó el elegante Teatro Municipal, que reunió los nuevos eventos que se presentaban en la ciudad y que llegaban gracias al ferrocarril. En el verano la ciudad recibirá ahora a muchos veraneantes que quieren disfrutar de su especial clima. Surgen cinco hoteles, en su mayoría regentados por extranjeros, como el famoso Hotel Oddó, que instaló una sucursal en Quillota.

Y por supuesto, el broche de oro de esta modernidad que se iba instalando en la ciudad fue la creación del primer diario, “El Quillotano”, en 1870, para difundir todo lo que estaba ocurriendo en un lugar que se había transformado en importante ya a nivel nacional.

También en este volumen entregamos una completa biografía sin censura de la asombrosa Beatita Benavides y de cómo su muerte significó la creación del hospital. Revelamos por primera vez cómo dos plagiadores (que después llegaron a ser diputados) convirtieron a Joaquín Murieta en quillotano. En tres capítulos (36, 37 y 38) describimos diversos sucesos de la ciudad de Quillota en administración, política y conflictos nacionales e internacionales.

Valoramos la historia local como la versión más cercana de la vida de la ciudad y como la que mejor explica el desarrollo de los hechos que ocurrieron.