Investigación analizó 119 rutas de evacuación y determinó que retrasar la salida apenas ocho minutos puede reducir considerablemente las posibilidades de alcanzar una zona segura. Los sectores cercanos al Casino figuran entre los más complejos.
Un terremoto seguido de un tsunami podría dejar a miles de personas con muy poco tiempo para evacuar el plan de Viña del Mar, especialmente en sectores donde las zonas de seguridad se encuentran a varios kilómetros de distancia. Así lo advierte una investigación desarrollada por el Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) y el Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres (CIGIDEN).
El estudio examinó 119 rutas de evacuación que conectan el borde costero con los cerros de la comuna, utilizando simulaciones para establecer cuánto influye el momento en que las personas comienzan a desplazarse hacia terrenos seguros.
Los resultados evidenciaron que incluso una demora de pocos minutos puede marcar una diferencia decisiva. En uno de los escenarios analizados, iniciar la evacuación ocho minutos después del terremoto redujo al 43% la proporción de personas que lograban alcanzar una zona segura, considerando un grupo simulado de 137 individuos.
La situación se vuelve todavía más compleja cuando la salida se posterga hasta los 12 minutos, momento en que la mayoría de las rutas evaluadas quedan comprometidas por el avance de la inundación.
El tsunami podría alcanzar la costa en apenas 10 minutos
Uno de los antecedentes más preocupantes de la investigación corresponde al tiempo estimado de llegada de las primeras olas.
El académico de la PUCV Matías Carvajal explicó que, según los escenarios estudiados, el tsunami podría alcanzar el borde costero de Viña del Mar entre 10 y 12 minutos después del sismo.
A partir de ese momento, el agua avanzaría rápidamente hacia los sectores interiores de la ciudad.
“Sobre todo en Viña del Mar, el tsunami llega a la costa a los 10 o 12 minutos, y a los 25 minutos todo el plan de Viña está inundado”, señaló el investigador.
Carvajal advirtió que la posibilidad de llegar a un lugar seguro depende principalmente de comenzar el desplazamiento de manera inmediata.
“Si uno comienza la evacuación oportunamente tras terminado el terremoto, en la mayoría de los casos uno puede llegar a zona segura. Si uno espera 5 u 8 minutos, el tiempo es completamente insuficiente”, sostuvo.
Las conclusiones refuerzan la importancia de iniciar la evacuación una vez finalizado un sismo de gran intensidad, sin esperar una alerta oficial cuando existen señales naturales de un posible tsunami.
Calles cercanas al Casino presentan mayores dificultades
La investigación también identificó diferencias importantes entre las distintas zonas de Viña del Mar.
Entre los sectores más complicados aparecen las inmediaciones del Casino de Viña del Mar y las calles 2, 3 y 4 Norte, donde los recorridos hacia lugares seguros pueden superar los 30 minutos de caminata.
En algunos casos, las rutas consideradas conducen hacia el Estadio Sausalito, lo que implica atravesar una extensa zona urbana antes de alcanzar una altura adecuada.
La distancia constituye una dificultad especialmente relevante para personas mayores, niños pequeños y habitantes con movilidad reducida, quienes podrían necesitar más tiempo para completar el trayecto.
El riesgo de cruzar el estero Marga Marga
Otro de los aspectos abordados por los investigadores es el peligro de utilizar rutas que atraviesen cauces de agua durante una evacuación.
La investigadora de CIGIDEN y coautora del estudio, Alejandra Gubler, advirtió que algunas zonas de seguridad se encuentran a más de dos kilómetros, lo que obliga a evaluar cuidadosamente los desplazamientos.
“Nunca se recomienda cruzar cauces de agua porque son zonas bajas donde el tsunami podría entrar primero, y además tienen puentes que podrían colapsar”, explicó.
Esta advertencia adquiere especial importancia en una ciudad atravesada por el estero Marga Marga, cuyo entorno concentra vías de circulación y conexiones entre distintos sectores del plan.
De acuerdo con los antecedentes del estudio, los recorridos de evacuación deben considerar no solamente la distancia, sino también los obstáculos que podrían aparecer tras un terremoto.
Proponen evaluar evacuaciones hacia edificios de altura
Frente a las dificultades para alcanzar sectores elevados como Recreo, Agua Santa o Sausalito, los investigadores plantearon la necesidad de considerar alternativas para quienes no puedan completar a tiempo los recorridos horizontales.
Una de ellas es la evacuación vertical, que consiste en utilizar edificios de altura con condiciones apropiadas para resguardar temporalmente a personas frente al avance de un tsunami.
Esta opción podría ser especialmente relevante para habitantes con movilidad reducida o personas que se encuentren demasiado lejos de los cerros.
Sin embargo, actualmente el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) contempla esta modalidad únicamente para situaciones extremas, por lo que no reemplaza las rutas oficiales de evacuación.
El estudio pone así de relieve uno de los principales desafíos de seguridad de Viña del Mar: la necesidad de contar con recorridos accesibles y alternativas de resguardo que permitan actuar dentro de los escasos minutos disponibles ante un tsunami de rápida llegada.