Falleció el histórico empresario Joaquín Seidemann

Publicado el at 03/08/2026
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Falleció el histórico empresario Joaquín Seidemann

Tenía más de 90 años y era hijo de migrantes judío-alemanes.

REGIÓN.- Este lunes 3 de agosto falleció el empresario Joaquín Seidemann Altmann, quien durante seis décadas mantuvo una tienda que vistió a generaciones de quillotanos y caleranos. Las tiendas Seidemann cerraron definitivamente alrededor del mes de abril de este año y hoy, su máximo impulsor exhaló su último aliento.

Por el momento, no se ha confirmado a nivel público la causa de muerte del empresario. Su deceso habría sido por causas naturales, ligadas a que tenía más de 90 años de edad.

La familia de don Joaquín Seidemann era de origen judía alemana. Sus padres, Theodoro Seidemann y Ruth Altmann fueron parte de los judíos que llegaron a nuestro país buscando mejores oportunidades, mientras Europa era sacudida por la violencia.

El padre de Joaquín Seidemann, Theodoro, pudo huir a los Países Bajos, donde consiguió ayuda en el Consulado de Chile para viajar a nuestro país. Él se reencontró con su familia en el puerto de Cádiz, en España, en el año 1939. Así la familia emprendió su viaje a Chile. Entre ellos estaba Joaquín Seidemann Altmann, de cuatro años, y su hermano Manfred, que era un bebé recién nacido. Llegaron a Valparaíso a bordo de un vapor italiano, en su último viaje con refugiados judíos.

Se hizo cargo de negocio familiar cuando era veinteañero

Su padre trabajó en diversos oficios en el puerto, entre ellos mozos de copas en un restaurante del barrio Almendral del Puerto. Su madre se instaló en un altillo de la pequeña casa que arrendaban para habilitar un taller de costuras. Un amigo trajo a la familia a Quillota, donde el padre de Joaquín, Theodoro Seidemann, a través de “Luco Modas”, se inició en el oficio del comercio de calzados y trajes de varones.

Un tiempo después, en un accidente de tránsito en nuestra zona, falleció el padre de Joaquín Seidemann y él, con apenas veinte años, se encargó del negocio familiar en Quillota. Tenía sólo una formación educacional de segundo año de humanidades (un octavo año de ahora), pero asumió las responsabilidades de hijo mayor de la familia con desplante y aplomo.

“Yo estudié en Quillota -contó Joaquín Seidemann en un reportaje de “El Observador”- en mi juventud trabajé como empleado de mi padre”. Entonces, ya soñaba con crear una tienda que, como en otras ciudades, las personas pudieran adquirir distintas cosas. Fue capaz de hacerlo pronto. Primero en Quillota y luego, el 3 de mayo de 1955, creó la tienda “Vestex” en La Calera en un espacio inicial de 80 metros cuadrados y sólo con cinco colaboradores.

Joaquín Seidemann Altmann
Joaquín Seidemann Altmann en una fotografía más antigua.

Sus tiendas siempre se mantuvieron dentro de la provincia de Quillota

Joaquín Seidemann recordó que, al inicio, llegó muy poca gente a la tienda y sólo por curiosidad. Aunque los clientes conocieron allí un elemento que sería la impronta de su servicio comercial: la amabilidad y la personalización.

Además de eso, agregó un elemento que no se daba en el comercio de la zona: el servicio de post venta. Si el pantalón quedaba largo, se hacía la basta; si el zapato no entraba se ponía en horma. No era raro encontrar al dueño del negocio probando una camisa.

También entendió que era un habitante más de las comunas que les habían dado cobijo a los suyos luego de su abrupta partida de Alemania y le habían aportado las oportunidades de desarrollar sus capacidades comerciales. Fue, entre muchas otras cosas, presidente de San Luis de Quillota y del Rotary Club de La Calera. La historia calerana los recuerda como uno de los grandes gestores de conseguir para los caleranos contaran un hospital público.

Falleció el histórico empresario Joaquín Seidemann
Joaquín Seidemann llegó a Chile cuando tenía unos cuatro años de vida.

Entretanto, en Quillota creo la tienda “Modas Lu”, donde la personalización de las ventas, con colaboradores que sabían sus oficios, se convirtió en el gran comercio de vestuario en el interior de la región de Valparaíso.

A diferencia de las grandes cadenas nacionales, la estrategia comercial de Joaquín Seidemann consistió en concentrar toda su inversión dentro de la provincia. Declaró en reiteradas ocasiones a “El Observador” que su prioridad era retribuir al público que los vio crecer, descartando expandirse a otras regiones.

En los años siguientes, con las mismas fórmulas de atención a sus clientes y la participación del dueño en muchos asuntos de sus comunidades, ambas tiendas, en La Calera y Quillota, se convirtieron en “Multitiendas Seidemann”, que luego derivó, corporativamente, en “Establecimientos Seidemann”, que sumó ampliaciones y algunos otros locales más pequeños, incorporando líneas de computación, electrodomésticos, telefonía, línea blanca, deportes y decohogar. 

Falleció el histórico empresario Joaquín Seidemann
El frontis de la tienda Seidemann, que abría sus puertas en la calle Chacabuco de Quillota, recibiendo a miles de clientes a lo largo de las décadas.

El cierre definitivo y el fin de una era

El negocio familiar operó durante más de seis décadas como un referente del comercio en las comunas de Quillota y La Calera, hasta el cierre definitivo de sus sucursales físicas a principios de 2026 debido a la reestructuración del mercado.

El anuncio del cierre de los Establecimientos Seidemann se conoció el 3 de enero de 2026. La administración notificó formalmente a sus trabajadores el cese total de sus operaciones presenciales y le entregó, a cada uno de ellos, las indemnizaciones por años de servicios que dispone la ley. Había colaboradores que estuvieron con él por varias décadas. Las puertas de sus icónicas sucursales en La Calera y Quillota se bajaron definitivamente entre marzo y abril de 2026. 

Así, las tiendas Seidemann dejaron de existir, pero están lejos de ser olvidadas por los quillotanos y caleranos. Y lo más probable es que lo mismo pasará con Joaquín Seidemann, que pasó a la historia como un hombre comprometido con el desarrollo de su entorno y que puso a disposición de la comunidad productos de calidad, muchos de los cuales perduran hasta el día de hoy.