Inés Echeverría Bello: la escritora chilena que desde Ocoa luchó por las mujeres

Publicado el at 6:45 pm
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Destacó en el mundo literario de fines del Siglo XIX y comienzos del XX. En el Fundo Los Maitenes recibía a los grandes artistas de Chile, entre ellos a la Premio Nobel de Literatura Gabriela Mistral

Dolores Echeverría Valdés era la dueña del Fundo Los Maitenes, en el sector de Ocoa, en tiempos donde la comuna de Hijuelas aún no existía como tal. No se casó nunca, pero si tuvo una “hija”, que el destino puso en su vida. Se trata de la aristócrata y revolucionaria Inés Echeverría Bello, una mujer, rebelde para su época y su círculo social, que adelantó los grandes problemas sociales y culturales que sobrevendrían sobre Chile.

Inés Echeverría Bello nació en Santiago, el 22 de diciembre de 1868. Fue la hija de Inés Bello Reyes y Félix Echeverría Valdés, y formó parte de una de las más importantes familias aristocráticas de la época.

Era nieta de Rosario Reyes de Bello y del gran venezolano Andrés Bello, jurista, escritor, autor de la Gramática Castellana, del Código Civil y el primer rector de la Universidad de Chile.

También, Inés Echeverría Bello tenía lazos familiares con sus primos el escritor Ricardo Montaner Bello, la escultora Rebeca Matte Bello y el periodista y escritor Joaquín Edwards Bello.

Su madre (Inés Bello) falleció, quedando la pequeña Inés al cuidado de su tía, Dolores Echeverría, quien se convirtió en su verdadera madre. En el hogar que le dio su progenitora, en el Fundo Los Maitenes de Ocoa, recibió una educación católica muy rígida y marcada por las normas conservadoras de esos años de fines del Siglo XIX.

Como toda mujer aristócrata de su época, su educación estuvo a cargo de institutrices y profesores particulares. La instruyeron en diversos idiomas y en labores del hogar. Sin embargo, Inés Echeverría decidió aprender por sí sola. Sus verdaderos maestros fueron los libros, donde pudo conocer a diversos autores extranjeros y nacionales, quienes influyeron en su pensamiento y escritura.

Con el tiempo, Inés Echeverría se convirtió en “Iris”, una escritora y periodista rebelde y controvertida, quien disfrutó hasta el final de su larga vida del fundo de Los Maitenes de Ocoa, aunque nunca fue propietaria de derecho.

Inicio en la literatura

Su inclinación literaria se inició tempranamente, sin embargo, publicó su primer libro, “Hacia el Oriente”, recién a los 37 años, el cual editó anónimamente en 1905, en tiempos donde no era bien visto que las mujeres publicaran un libro.

Después de la aparición de esta novela, se abocó por entero a la labor de escritora. Se convirtió en una de las más importantes voces literarias del momento y ya en 1910 había publicado cuatro novelas más: “Tierra virgen”, “Perfiles vagos”, “Emociones teatrales” y “Hojas caídas”.

Además, publicó un sinnúmero de artículos de los más diversos temas, principalmente en las revistas Familia; La Revista azul; Silueta; Zig-Zag y Pacífico Magazine y en los diarios El Mercurio y La Nación.

Por medio de su escritura intentó arduamente reivindicar los derechos de la mujer, publicando artículos y dictando numerosas conferencias como, por ejemplo, “La condición civil de la mujer”, expuesta en la Universidad de Chile y “La evolución de la mujer”, artículo aparecido en la revista Zig-Zag.

Asimismo, formó, junto a otras mujeres intelectuales, sociedades destinadas al mejoramiento de la enseñanza de la mujer, al fomento de la lectura y a la emancipación femenina.

Una de estas agrupaciones fue el revolucionario Club de Señoras (1915), fundado por Delia Matte de Izquierdo, y el Círculo de Lectura (1915). Además, su propio hogar se constituyó en centro de importantes reuniones literarias.

Como “Iris”, Inés Echeverría se convirtió, desde Ocoa, en una personalidad de la historia de Chile en la primera mitad del siglo pasado y en una precursora del feminismo en nuestro país.

No solo encabezó los movimientos por los derechos políticos de las mujeres, sino que también dirigió con enérgicos bríos, la campaña presidencial de Arturo Alessandri, en 1920.

A la caída del Presidente Alessandri, el Fundo Los Maitenes de Ocoa estuvo vigilado por la milicia durante esos meses de inestabilidad política y el nombre de la escritora estuvo en la lista de los buscados.

Pese a ello, Inés Echeverría fue declarada miembro de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. Fue la primera mujer, en Hispanoamérica, que recibió tan alta distinción.

A pesar de este reconocimiento, Inés Echeverría no se apaciguó en la lucha por los derechos femeninos. Fue con Elena Caffarena y otras, una de las líderes por lograr el voto de las mujeres en Chile.

Inés Echeverría fue amiga de importantes personalidades de la literatura y la política mundial y de hecho, muchos de ellos llegaron invitados a Los Maitenes de Ocoa, que era su verdadera residencia.

Uno de esos amigos era el reconocido pintor Onofre Jarpa y de hecho, una invitación de ella permitió que el artista pintara “Palmas de Ocoa”, una de las pinturas más valiosas del arte nacional.

Una carta al poeta Carlos Préndez Saldías demuestra su amor a la tierra de Ocoa, que no era suya, pero que la disfrutó hasta los 81 años. “Ven donde el murmullo de las palmeras al atardecer hace pensar y soñar”, señala la escritora chilena.

Pero sin duda, la figura e invitada más grande que tuvo en su hogar en Ocoa, fue la Premio Nobel de Literatutra Gabriela Mistral, quien incluso recordó su estadía en su gran Poema de Chile, donde señala: “Son las palmeras de Ocoa,/ las que se vienen en el viento,/ son unas hembras en pie,/ altas como gritos rectos,/ a la hora de ir cayendo/ en el mes de su saqueo,/ y las demás dando al aire/ un duro y seco lamento./ Y son heridas que manan/ miel de los flancos abiertos,/ y el aire todo es ferviente/ y dulce es, y nazareno,/ por las reinas alanceadas/ que aspiramos y no vemos…”, escribió la divina Gabriela en su “Poema de Chile”.

Inés Echeverría falleció en 1949, sin embargo, su vigencia literaria y también intelectual se mantienen. En las últimas décadas, libros que recuerdan su fecunda obra, dan cuenta de la importancia la mujer precursora feminista, aristócrata y revolucionaria que vivió su agitada vida en Los Maitenes de Ocoa.