Aunque no sabe quién fue su donante, entiende que fue una persona que había fallecido, cuya familia respetó su petición de ser donante de órganos.
LA CALERA/LA CRUZ.- Cuando, en febrero de 2021, Álvaro Gonzalo López Olivares logró sobrevivir al Covid, supo que debía enfrentar otro drama: la pérdida total de la función de sus riñones. “Creo que puedo haber tenido problemas renales antes, pero el virus lo debe haber acentuado”, dice.
Álvaro López -ahora de 50 años- estuvo internado, en coma inducido e intubado en un centro de salud de Rancagua, porque estaban ocupadas todas las camas de Cuidados Intensivos cercanas. “Desde entonces, que tuve que seguir dializándome”, cuenta.
Fue un cambio enorme para el ingeniero en prevención, pues tuvo que variar toda su forma de vida. “Yo -cuenta- era bueno para tomar agua y, desde que mis riñones comenzaron a fallar, no podía superar el litro diario, considerando en esa medida las comidas, las verduras y las frutas“.

Comenzó a trabajar como chofer de taxi colectivo en La Calera
Su nueva situación también le permitió conocer un mundo que desconocía. “Es enorme la cantidad de personas que tienen problemas con sus riñones y que sobreviven a través de la diálisis. Yo estuve en una clínica de la Parada 4 de Quillota y había mucha gente. También en los hospitales donde estuve hasta ahora”, dice.
Al reiniciar su vida luego de vencer al Covid y con sesiones de varias horas de diálisis, tres veces a la semana, debió también pensar en cómo sobrevivir laboralmente. “Era difícil -señala- que pudiera trabajar en mi profesión y mi papá me compró un taxi colectivo“.
Aunque reside con su familia en La Cruz, trabajó como chofer de colectivos en La Calera: “A mis compañeros de diálisis les costaba creer que yo me iba a manejar luego de someterme a la depuración de mi sangre. La mayoría quedaba muy mal luego del tratamiento y principalmente, reposaban las horas siguientes”.

Su principal fuerza radicaba en su capacidad de mantener en pie su estado de ánimo y el apoyo de su familia y de quienes lo atendían. “Me demoré en irme a inscribir para la posibilidad de un trasplante renal. Después de un año de diálisis llegué al Hospital Gustavo Fricke para hacerme los exámenes”, señala.
Él sabía que era la única opción para reiniciar su vida y por varios años estuvo en control y poniéndose anualmente al día en sus exámenes. Con su filosofía positiva cuenta: “No pensé mucho en el trasplante. Sabía que era una oportunidad difícil y si me ponía a pensar mucho, me iba a hacer mal. Si sale, sale…”.
La cirugía y el post operatorio
Entretanto, siguió dializándose y detrás del volante del taxi colectivo en La Calera. “Hasta que llamaron a mi mamá. Yo estaba en diálisis en Quillota y le dijeron a mi madre que yo debía estar a las dos de la tarde en el Hospital Fricke“, dice.
Era el miércoles 1 de julio de 2026 y a las 21 horas de ese día entró a un pabellón de cirugías complejas del centro de salud viñamarino. A las dos de la madrugada del día siguiente ya estaba despierto y en una sala post operatoria, con un riñón nuevo funcionando en su cuerpo y, en un par de días, con una recuperación que era evidente.
Álvaro López dice que no sabe de quién es el riñón que le ha devuelto la vida, pero está al tanto de que fue una resolución de la familia de una persona que falleció y que respetó su petición de ser donante.
“Claro -dice el flamante trasplantado- que me gustaría conocer a la familia y saber de la persona y agradecerles la nueva vida que me dieron”.

A mediados de julio, Álvaro fue dado de alta. Espera que su testimonio sirva para que se sepa que hay una gran cantidad de personas con insuficiencia renal y sobreviviendo gracias a las diálisis. “Los centros de salud en la zona están saturados”, asegura.
Por ahora, no ha vuelto a su trabajo como conductor de colectivos en La Calera. “Estoy orinando con bastante intensidad, por lo que debería instalarle un baño al vehículo y sigo con exámenes. Pero todo está bien, me siento de buen ánimo y estoy muy agradecido de todos los que me apoyaron en recuperarme. Quiero estar mejor y viajar cuando ya pueda”, expresa.