El equipo de Víctor Rivero goleó 3-0 a Huachipato en Quillota y se instaló en la cima de la Liga de Primera. El técnico Víctor Rivero dedicó el triunfo a la hinchada y recordó los momentos difíciles que marcaron el crecimiento del club.
Lo que hoy vive Deportes Limache no es casualidad. Es consecuencia de un proceso que tuvo golpes duros, finales perdidas y una lucha extensa por no descender. Este sábado, en el Estadio Lucio Fariña Fernández, ese camino encontró una nueva recompensa, una goleada 3-0 sobre Huachipato y el liderato invicto en la Liga de Primera.
El equipo dirigido por Víctor Rivero dominó el partido con autoridad. A los 15 minutos, Jean Meneses abrió la cuenta con un remate cruzado tras capturar un rebote en la entrada del área. En el complemento, Yerko González aumentó a los 52’ y Vicente Álvarez cerró el marcador a los 86’ con un contraataque letal.
Pero más allá del resultado, el técnico quiso poner el foco en el camino recorrido. “Esto es para que lo disfrute la gente… hemos pasado momentos difíciles, pelear el descenso durante 30 fechas”, expresó Rivero tras el encuentro .
El entrenador recordó que en el primer año en la categoría convivieron permanentemente con la amenaza de bajar. También mencionó el golpe que significó perder la final de la Copa Chile y no poder concretar una revancha posterior. “La pérdida del final de la Copa Chile fue un golpe fuerte. Queríamos una revancha”, señaló .
Rivero también tuvo palabras para una pérdida importante vinculada al club, destacando que este presente le habría gustado verlo a quienes acompañaron el proceso en los momentos más complejos .
Hoy, en su cuarto año en el profesionalismo, Limache muestra madurez. Ya no es solo un equipo intenso y veloz; es un plantel que sabe cuándo golpear y cómo cerrar los partidos. Ante Huachipato, que intentó elaborar pero careció de profundidad, los tomateros fueron prácticos y contundentes. “Hemos aprendido de los errores”, resumió el técnico .
El presente es dulce, pero el mensaje es claro: este liderazgo no nació de la noche a la mañana. Es fruto de resiliencia, aprendizaje y convicción.
Hoy Limache mira a todos desde arriba. Y lo hace con memoria.
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