Agricultura, agroindustria, logística, construcción y transporte concentran parte de la demanda, aunque las empresas enfrentan dificultades para cubrir algunos cargos.
QUILLOTA.- En la comuna conviven dos realidades que, a primera vista, podrían parecer contradictorias: hay personas buscando trabajo y, al mismo tiempo, empresas que encuentran dificultades para cubrir determinadas vacantes.
El problema no pasa necesariamente por la falta de postulantes, sino por la distancia entre los perfiles requeridos y las competencias disponibles.
“Hoy el gran desafío no es únicamente generar más empleo, sino disminuir la brecha entre lo que necesitan las empresas y las competencias que poseen quienes buscan trabajo“, explica Fernanda Tapia, coordinadora de la Oficina Municipal de Intermediación Laboral (OMIL) de Quillota.
La experiencia recogida en los procesos de intermediación muestra una demanda sostenida en agricultura y agroindustria, logística y bodegas, construcción, transporte, comercio y servicios, además de distintas especialidades técnicas. La principal dificultad aparece cuando las empresas exigen experiencia previa o conocimientos específicos que no todos los postulantes poseen.
Esa brecha también afecta a profesionales que intentan reinsertarse en sus áreas y encuentran obstáculos por no contar con experiencia reciente. “El desafío es acercar las necesidades de las empresas a las competencias disponibles en el territorio”, sostiene Tapia.

Más de 600 colocaciones durante 2026
Los registros de la OMIL permiten dimensionar esta realidad, aunque no equivalen a una medición del desempleo comunal. Hasta junio de 2026, la oficina había atendido a 3.157 personas y realizado 2.662 orientaciones laborales. En el mismo periodo se registraron 1.686 derivaciones a ofertas y 628 colocaciones. Además, mantenía vinculación con 111 empresas y había gestionado 227 vacantes.
Los antecedentes recopilados diariamente permiten identificar tendencias y anticipar qué perfiles podrían seguir siendo requeridos durante los próximos años.
Operarios agrícolas y agroindustriales, personal de logística y bodegas, administrativos, vendedores, conductores, trabajadores de la construcción, técnicos especializados y funcionarios de servicios y atención de público aparecen entre los más demandados.
Pero esos mismos trabajos irán transformándose. “Más que pensar que determinados oficios desaparecerán, debemos anticiparnos a su transformación y preparar a las personas para adquirir nuevas competencias y capacidad de adaptación”, advierte Tapia frente a la incorporación de tecnologías y nuevos procesos productivos.
Precisamente con ese objetivo comenzó a funcionar la Mesa Provincial de Empleabilidad, instancia que reúne a actores públicos, privados, educacionales y de capacitación para identificar brechas y proyectar las habilidades que podría requerir el territorio.
¿En qué conviene prepararse?
Para un joven que está decidiendo qué estudiar o un adulto que evalúa capacitarse, la recomendación es observar primero la realidad productiva local.
Logística, agricultura y agroindustria, construcción, transporte, comercio, servicios y especialidades técnicas aparecen actualmente entre las áreas con mayores oportunidades.
Sin embargo, elegir un oficio o una carrera ya no parece suficiente. “Más que contar solo con un título u oficio, hoy es fundamental desarrollar competencias que respondan a las necesidades de las empresas y mantener la capacidad de adaptarse a nuevas tecnologías y procesos productivos”, enfatiza Fernanda Tapia.
La brecha detectada plantea así un desafío para ambos lados del mercado laboral: conocer con mayor precisión qué necesitan los empleadores y preparar a quienes buscan trabajo para responder a esos requerimientos. Porque algunas oportunidades ya existen; el problema, en determinados casos, es conseguir que el trabajador y la vacante finalmente se encuentren.