Por Roberto Silva Bijit
Fundador Diario “El Observador”
Para mucha gente, todavía los rotarios son un grupo de amigos que se juntan a comer una vez a la semana, sin embargo, detrás de ese grupo de amigos hay una tremenda fuerza que desde hace casi 100 años se mueve en beneficio de Quillota.
Cuando se fundó el Rotary Club de Quillota, el 18 de diciembre de 1927, asumió como primer presidente el doctor Alejandro Vásquez Armijo, que es una de las personas que más contribuyó al desarrollo médico y sanitario de la ciudad, durante el siglo XX.
Desde la presidencia de Rotary luchó por la instalación de redes de agua potable y la construcción de alcantarillado para todo Quillota. Por décadas trabajó en crear conciencia de salud pública en la población, en una época que las enfermedades y las pestes terminaban con los vecinos en el cementerio.
Como ya lo hemos dicho, el primer hospital lo fundó la Beatita Benavides, y funcionó entre 1800 y 1850. A su muerte, los vecinos se organizaron para fundar el Hospital de Caridad, financiado solo por la comunidad. Ese hospital estuvo vigente 90 años, entre 1860 y 1950.
La ciudad quería un hospital nuevo, que fuera financiado por el Estado y que incorporara las últimas tecnologías. El que encabezó esa batalla fue el doctor Alejandro Vásquez Armijo, que desde el viejo hospital no descansó hasta conseguir que el Congreso Nacional aprobara una ley para la construcción del que sería el nuevo Hospital San Martín.
Hace poco tiempo se estuvo discutiendo el nombre para el nuevo Hospital Biprovincial Quillota – Petorca y no entiendo por qué no se pensó a la figura del doctor Alejandro Vásquez Armijo para darle su nombre al nuevo centro asistencial. Revisando la historia de Quillota no hay ningún médico que haya luchado más por el hospital y por mejorar las condiciones de vida de los quillotanos.
Como recordarán, el nombre de Salvador Allende, con el que se quería bautizar al hospital, solo traía divisiones de opinión y fuertes rechazos, por eso el nombre del doctor Alejandro Vásquez Armijo es el único que tiene la estatura para ser colocado en el frontis del hospital.
Si bien el doctor Vásquez fue el primer presidente y fundador del Rotary Club en Quillota, son cientos de socios del Rotary que durante el último siglo han contribuido al desarrollo de la ciudad.
A ellos les debemos los primeros y grandes aportes económicos para la creación de la Casa de Acogida, la campaña para nuevos catres clínicos, así como la adquisición y traslado al país de modernos equipos médicos, realizando todos los trámites para su libre importación.
Desde el año pasado el Rotary Club Quillota ha sostenido conversaciones con los directivos del Hospital Biprovincial, con la finalidad de participar en un proyecto con la Fundación Rotaria para adquirir un respirador artificial para la Unidad de Neonatología.
Se trata de una máquina que contribuirá a mejorar los primeros minutos de los recién nacidos y que tiene un valor cercano a los 30 mil dólares. Los clubes rotarios hacen el proyecto y lo presentan a un programa de financiamiento compartido, mediante el cual los fondos son aportados por la Fundación Rotaria, clubes del extranjero y el club local.
Una ciudad siempre es mejor cuando sus vecinos organizados se preocupan por los demás. En este caso, se cumple un mandato rotario: “Dar de sí, sin pensar sí”, por eso el próximo año deberán celebrar su centenario mostrando todo lo que han hecho por Quillota; por la educación, con su premio al mejor compañero; por el trabajo, con el premio al mejor trabajador; por la salud del planeta, al promover la aplicación de la vacuna polio plus en todos los países de la tierra y muchas otras acciones más.
Y por supuesto, por haber estado un siglo creando lazos de amistad entre sus socios y lazos de afecto con Quillota.