Personas mayores y estudiantes de Arquitectura UVM repiensan la Ciudad Jardín

Publicado el at 21/08/2026
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Integrantes del Programa Universidad del Adulto Mayor (UDAM) participaron de una clase de la 30ª versión de Taller Europa, donde trabajaron junto a estudiantes de Arquitectura de la Universidad Viña del Mar para analizar, desde su propia experiencia, cómo habitan la ciudad. Sus miradas serán parte de los insumos que los futuros arquitectos contrastarán en París y que, posteriormente, orientarán un año de trabajo en propuestas para Viña del Mar.

¿Cómo vivimos la ciudad cuando envejecemos? ¿Qué espacios facilitan la vida cotidiana y cuáles comienzan a transformarse en barreras? ¿Cómo imaginamos una ciudad capaz de acompañarnos durante todas las etapas de la vida?

Estas fueron algunas de las reflexiones que marcaron una jornada intergeneracional desarrollada en la Universidad Viña del Mar (UVM), donde personas mayores pertenecientes al Programa Universidad del Adulto Mayor (UDAM), de la Subdirección de Vinculación con el Medio, se incorporaron a una clase de la asignatura Taller Europa de la carrera de Arquitectura.

Distribuidos en mesas de trabajo, estudiantes de pregrado y personas mayores dialogaron sobre Viña del Mar desde dos perspectivas diferentes y complementarias: la formación disciplinar de quienes comienzan a proyectar profesionalmente la ciudad y la experiencia de quienes la han habitado durante décadas.

El encuentro permitió conversar sobre desplazamientos, espacios públicos, lugares de encuentro, accesibilidad, transformaciones urbanas y formas de habitar la Ciudad Jardín, recogiendo experiencias que difícilmente pueden comprenderse únicamente desde la observación técnica del territorio.

La actividad constituye, además, el punto de partida de un proceso académico de mayor alcance: la 30ª versión de Taller Europa, cuyos estudiantes viajarán a París para contrastar los antecedentes levantados en Viña del Mar con otras formas de planificación, diseño y experiencia urbana y, posteriormente, desarrollar durante un año propuestas que dialoguen con los desafíos identificados en la ciudad.

Sociedades longevas: ciudades para vidas cada vez más largas

La experiencia se desarrolla en medio de una de las transformaciones demográficas más relevantes del siglo XXI: el acelerado envejecimiento de la población y el avance hacia sociedades longevas.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, en 2030 una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más y, hacia 2050, la población mundial de este grupo etario alcanzará los 2.100 millones de personas.

Chile no está ajeno a esta transformación. Las proyecciones demográficas muestran un crecimiento sostenido de la población mayor, planteando desafíos que trascienden los ámbitos de la salud o los cuidados y que alcanzan dimensiones como vivienda, movilidad, participación, espacio público, planificación territorial y desarrollo urbano.

Hablar de sociedades longevas implica, por tanto, comprender que vivir más años no constituye un asunto exclusivo de las actuales personas mayores. Supone pensar desde hoy cómo se organizarán sociedades en las que una proporción creciente de la población llegará a edades avanzadas y cómo las ciudades deberán adaptarse para acompañar trayectorias de vida cada vez más extensas.

En ese escenario, las universidades tienen un rol relevante no solo en la generación de conocimiento y en la formación de profesionales, sino también en su capacidad para articular ese conocimiento con la experiencia de las comunidades y aportar evidencia, reflexión y propuestas que puedan contribuir al desarrollo de las políticas públicas.

Para Elizabeth Martínez, subdirectora de Vinculación con el Medio de la Universidad Viña del Mar, incorporar la longevidad a la reflexión universitaria implica también reconocer a las personas mayores como actores capaces de aportar conocimiento desde su propia experiencia.

“Estamos avanzando aceleradamente hacia sociedades longevas y eso nos obliga, como universidades, a preguntarnos cómo podemos contribuir a anticipar los desafíos que esta transformación tendrá para nuestros territorios y para las políticas públicas. Desde Vinculación con el Medio queremos que las personas mayores no sean entendidas únicamente como destinatarias de iniciativas, sino como actores que poseen conocimientos, experiencias y una mirada de la ciudad que resulta fundamental para formar profesionales y construir mejores respuestas. UDAM nos permite precisamente generar esos espacios de encuentro y aprendizaje entre generaciones”, señaló.

Arquitectura y Territorio: pensar cómo queremos habitar

La actividad se inserta también en la estructura académica de la Facultad de Arquitectura, Comunicación y Diseño de la Universidad Viña del Mar, organizada en departamentos, entre los que se encuentra el Departamento de Arquitectura y Territorio.

Esta mirada permite comprender la arquitectura más allá de la edificación y situarla en relación con las personas, las comunidades, las transformaciones demográficas y las distintas maneras de experimentar y habitar un territorio.

Para el decano de la Facultad de Arquitectura, Comunicación y Diseño, Joaquín Bustamante, los cambios que enfrentan actualmente las ciudades hacen necesario ampliar las preguntas desde las cuales se aborda la formación de los futuros profesionales.

“Pensar la arquitectura desde el territorio implica preguntarnos cómo estamos habitando nuestras ciudades y, especialmente, cómo queremos habitarlas en el futuro. Los cambios sociales y demográficos nos desafían a proyectar espacios capaces de responder a distintas generaciones, necesidades y formas de vida. La ciudad no puede comprenderse solamente desde su dimensión física; debemos observarla desde las personas que la recorren, la experimentan y le dan sentido cotidianamente. Esa mirada es parte de los desafíos que queremos abordar desde Arquitectura y Territorio”, sostuvo Bustamante.

En una comuna como Viña del Mar, estas preguntas adquieren especial relevancia. Pensar una ciudad preparada para una sociedad longeva significa revisar sus espacios públicos, barrios, conectividad, servicios, lugares de encuentro y posibilidades de participación, pero también comprender cómo esos elementos son experimentados por quienes los utilizan diariamente.

De Viña del Mar a París y de París nuevamente a la Ciudad Jardín

La jornada con integrantes de UDAM no constituye una actividad aislada dentro de Taller Europa. Por el contrario, las experiencias y reflexiones recogidas en las mesas de trabajo pasarán a formar parte del proceso de observación y análisis de sus estudiantes.

Este domingo, los futuros arquitectos viajarán a Europa, específicamente a París, llevando consigo preguntas surgidas desde el propio territorio viñamarino y desde la experiencia de sus habitantes mayores.

Durante su estadía tendrán la oportunidad de analizar no solo espacios públicos, sino también obras de arquitectura y equipamientos estratégicos, observando cómo se integran a los barrios, cómo se relacionan con la vida pública y de qué manera su diseño puede contribuir a la calidad de vida de quienes habitan la ciudad.

El ejercicio propone así un recorrido de conocimiento que comienza en Viña del Mar, continúa en París y regresa a Viña del Mar.

Tras el viaje, los estudiantes desarrollarán durante aproximadamente un año un trabajo orientado a generar propuestas para la Ciudad Jardín, utilizando tanto los aprendizajes obtenidos en Europa como los antecedentes levantados junto a las personas mayores.

Para Maite Rivera, directora del Departamento de Arquitectura y Territorio y jefa de carrera de Arquitectura UVM, esta metodología permite que la experiencia internacional se conecte directamente con las necesidades y particularidades del territorio local.

“En su 30ª versión, Taller Europa incorpora la mirada de las personas mayores como parte del proceso de análisis que desarrollarán nuestros estudiantes. Ellos viajan después de haber escuchado a quienes han habitado Viña del Mar durante años, recogiendo experiencias y preguntas que podrán contrastar en París. Allí no solo observarán el espacio público, sino también obras de arquitectura y equipamientos estratégicos y cómo estos se integran a los barrios, se relacionan con la vida pública y contribuyen a la calidad de vida de sus habitantes. Nos interesa especialmente esa arquitectura urbana capaz de construir ciudad desde su diseño y su relación con el entorno. A su regreso, estos aprendizajes serán parte de un proceso de trabajo de un año orientado a desarrollar propuestas para Viña del Mar”, explicó Rivera.

Una clase con personas mayores, no sobre personas mayores

Uno de los elementos centrales de la experiencia fue precisamente su carácter bidireccional e intergeneracional.

Las personas mayores no asistieron a una exposición ni fueron convocadas únicamente para responder preguntas. Se integraron a las mesas de trabajo y participaron del proceso formativo junto a los estudiantes, compartiendo conocimientos construidos desde su experiencia de vida y su relación cotidiana con la ciudad.

Al mismo tiempo, los estudiantes aportaron las herramientas, preguntas y perspectivas propias de su formación disciplinar.

De esta manera, no se trató de una clase sobre personas mayores, sino de una clase con personas mayores.

Esa diferencia resulta especialmente relevante desde la Vinculación con el Medio, porque permite avanzar desde una relación donde la universidad entrega conocimiento a una comunidad hacia otra en que universidad y actores del entorno participan de un proceso de aprendizaje mutuo.

La intergeneracionalidad se convierte así en una oportunidad formativa. En una misma mesa dialogan quienes han observado durante décadas las transformaciones de la Ciudad Jardín y quienes, desde la Arquitectura, comienzan a adquirir las herramientas necesarias para proyectar las ciudades de las próximas décadas.

La experiencia de habitar también produce conocimiento

La articulación entre UDAM y Taller Europa abre, finalmente, una reflexión que trasciende esta actividad: ¿qué conocimiento necesitan las universidades para contribuir a diseñar ciudades preparadas para sociedades longevas?

Parte de la respuesta puede encontrarse precisamente en encuentros como este.

Las universidades aportan conocimiento disciplinar, investigación y capacidad de formación. Las comunidades, en tanto, poseen conocimientos construidos desde la experiencia, la memoria y la relación cotidiana con los territorios. Articular ambas dimensiones permite comprender problemas complejos desde perspectivas diferentes y generar respuestas más pertinentes.

En ese sentido, la experiencia desarrollada entre UDAM y Arquitectura UVM busca también poner en valor algo fundamental: las personas mayores no solo tienen necesidades que las ciudades deben atender. Poseen una experiencia acumulada sobre cómo estas han cambiado, qué se ha perdido, qué funciona, qué dificulta la vida cotidiana y qué características podrían hacerlas mejores para las generaciones actuales y futuras.

Porque pensar una sociedad longeva no significa diseñar una ciudad exclusivamente para personas mayores.

Significa construir ciudades capaces de acompañarnos durante toda la vida.

Y en la Universidad Viña del Mar, ese desafío comenzó esta vez alrededor de una misma mesa: con personas mayores y futuros arquitectos pensando juntos cómo quieren habitar la Ciudad Jardín.