“Panchito” de la farmacia Tamanaco: seis décadas al servicio de la salud en La Calera

Publicado el at 17/03/2026
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Con  una vida dedicada a la atención farmacéutica, Francisco Astorga repasa los cambios en la salud de la población, el aumento de enfermedades mentales y el valor del trato humano, consolidándose como un referente histórico en la comuna de La Calera

Con casi 60 años de trayectoria en el rubro farmacéutico, Francisco René Astorga Peralta, conocido cariñosamente como “Panchito” de la farmacia Tamanaco, se ha transformado en un rostro emblemático de la comuna de La Calera. En entrevista con Radio Observador, el trabajador de 75 años repasó su historia, los cambios en la salud de la población y la evolución del oficio que ha marcado su vida.

Originario de Quillota, Astorga llegó en 1968 a trabajar a la antigua Farmacia Alemana gracias a una oportunidad brindada por su cuñado. Comenzó como auxiliar de aseo y junior, pero rápidamente desarrolló interés por el mundo de los medicamentos, iniciando un aprendizaje autodidacta que lo llevó, con el tiempo, a atender público detrás del mesón.

“Me llamó mucho la atención el rubro. Empecé a aprender de a poco y descubrí que ese era mi don”, recuerda.

Desde entonces, ha sido testigo directo del crecimiento de La Calera y de los profundos cambios en el área de la salud. Según explica, décadas atrás predominaban enfermedades como resfríos o problemas estomacales, mientras que hoy existe una alta demanda por tratamientos relacionados con la salud mental.

“Antes vivíamos más tranquilos. Hoy la mayoría de las consultas son por problemas nerviosos, ansiedad o falta de sueño”, señala.

Astorga también destaca la transformación del mercado farmacéutico, con una mayor variedad de medicamentos y productos, así como cambios en los formatos y en la forma de atención. En ese contexto, enfatiza la importancia del trato humano en farmacias independientes, en contraste con la atención más rápida de las grandes cadenas.

“La persona que va a la farmacia lo hace porque está enferma o preocupada. Hay que escucharla y ayudarla, no apurarla”, afirma.

A lo largo de su carrera, “Panchito” se ha ganado el reconocimiento de generaciones de vecinos que aún lo buscan por su experiencia y cercanía, incluso para orientarse antes de acudir a un médico. No obstante, recalca la importancia de la atención profesional en casos complejos y el rol fundamental de los especialistas.

En lo personal, se declara orgulloso de su familia: padre de ocho hijos, todos profesionales, entre ellos una hija que decidió seguir sus pasos estudiando Química y Farmacia.

Pese a los años, Astorga continúa activo y asegura que su vocación sigue intacta. “Voy a morir trabajando”, dice entre risas, reflejando el compromiso que lo ha convertido en una figura querida en la comunidad.

Finalmente, deja un mensaje claro: evitar el ritmo acelerado de la vida actual y priorizar la salud mental. “No hay que vivir tan apurado”, concluye.