“Los centros de madres son un espacio donde las mujeres se realizan y crecen juntas” dice la dirigente
Patricia Vega es presidenta de la Unión Comunal de Centros de Madres desde hace más de 12 años. Nos cuenta en entrevista realizada en Radio Observador la relevancia de esta institución “Tenemos centros de madres que llevan más de 60 años de existencia-dice- Durante todo ese tiempo hemos reunido a generaciones de mujeres que se encuentran para aprender, compartir y tener su propio espacio. Muchas han visto crecer a sus hijos mientras participan en estas agrupaciones, por lo que se transforma en un mundo muy importante para nosotras”.
Agrega que “Hace décadas muchas mujeres estaban dedicadas exclusivamente al hogar y sentían que necesitaban un espacio para compartir y desarrollarse. Algunas incluso esperaban que el marido se fuera a trabajar para reunirse a escondidas con otras mujeres, porque existía el mito de que en los centros de madres se iba a “pelar” o a perder el tiempo. Pero no era así. Nosotras buscábamos realización personal y demostrar que también podíamos aportar a nuestras familias y a la comunidad”.
A través del bordado, del tejido o de la pintura, muchas mujeres canalizaron sus preocupaciones, alegrías o incluso la necesidad de aportar económicamente a sus hogares.
Eso también ha permitido generar emprendimientos.
Exactamente. Más que nada yo lo veo como un crecimiento personal. Muchas mujeres, cuando sus hijos ya están grandes y se van de la casa, sienten un vacío. Entonces encuentran en estas agrupaciones un espacio para desarrollarse. Algunas descubren talentos, otras emprenden y otras se convierten en dirigentas sociales. Lo importante es que se sienten útiles y acompañadas.
En ese contexto también surgió la idea de escribir un libro sobre los centros de madres de La Calera. ¿Cómo nació ese proyecto?
La idea surgió cuando visité el Centro de Madres Abraham Lincoln y conversé con su presidenta, la señora Leita Astudillo, una de las fundadoras de la Unión Comunal. Ella tiene más de 90 años y comenzó en un centro de madres cuando tenía alrededor de 24. Entonces pensé que era una historia muy valiosa que no podía perderse, porque muchas mujeres han dedicado su vida a estas organizaciones y su historia era muy silenciosa.
¿Dónde se puede conseguir este libro?
No se vende, porque fue realizado a través de un proyecto. Pero las personas interesadas pueden contactarse con la Unión Comunal de Centros de Madres o con algún centro de madres de su barrio. Nosotros nos reunimos en el Pasaje Johnson y siempre estamos disponibles para quienes quieran conocer más sobre este trabajo.
¿Qué mensaje le daría a las mujeres que aún no se integran a estas agrupaciones?
Las invito a participar. Siempre hay un centro de madres cerca de su barrio. Es un espacio donde una puede aprender, compartir, crecer y sentirse parte de algo importante. Para nosotras es sagrado reunirnos cada semana, compartir un té y apoyarnos entre todas.
Finalmente, ¿qué significa para usted representar a estas organizaciones?
Para mí es un orgullo enorme representar a más de 450 mujeres. Los centros de madres me cambiaron la vida. No soy la misma Patricia de antes de participar en estas agrupaciones. Aquí he crecido como persona y como dirigente, y eso es algo que siempre voy a agradecer.

Puedes escuchar la entrevista completa aquí: