Quillota: La historia de “Fede” que hoy impulsa la donación de órganos

Publicado el at 23/10/2026
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Quillota: La historia de "Fede" que hoy impulsa la donación de órganos

Sus padres quieren transformar el dolor de su pérdida en esperanza para otras familias.

QUILLOTA.- Sus autitos, sus rizos y sus abrazos son parte de los recuerdos que Bruno Reveco Messerer y Camila Donoso López guardan de Federico, a quien cariñosamente llamaban “Fede” o su pequeño “Iron Man”.

El pequeño de cuatro años vivía en San Pedro, donde disfrutaba de los juegos con sus hermanos y sus perros, además de compartir con sus amigos del Jardín Infantil Pequeña Polita.

Su fallecimiento, ocurrido el 19 de octubre, después de enfrentar una compleja enfermedad hepática y recibir dos trasplantes de hígado, dejó un profundo dolor en su familia.

Sin embargo, Bruno y Camila han decidido transformar esa pérdida en un compromiso que permita entregar esperanza a otras personas que esperan un órgano para seguir viviendo.

“Tenía tanto por vivir y nosotros tantos sueños junto a él”, expresan sus padres, quienes desean que Federico sea recordado por la alegría y el cariño que entregó durante su corta vida, pero también por las oportunidades que recibió gracias a la generosidad de quienes hicieron posible sus trasplantes.

Las primeras señales de la enfermedad aparecieron el 9 de septiembre, cuando Bruno y Camila notaron que los ojos de Federico estaban levemente amarillos. Los exámenes revelaron alteraciones hepáticas y al día siguiente fueron derivados al Hospital Gustavo Fricke.

Tras una breve hospitalización en Quillota, el pequeño regresó a casa y alcanzó a disfrutar de un asado familiar durante las Fiestas Patrias, una de las cosas que más le gustaban.

Su estado de salud se complicó

La tranquilidad duró pocos días, pues entre el 19 y el 20 de septiembre “Fede” comenzó a presentar vómitos que obligaron a llevarlo nuevamente al hospital. Esta vez su estado empeoró rápidamente y el día 23 fue trasladado al Hospital Luis Calvo Mackenna, en Santiago, donde sus padres recibieron la noticia de que necesitaba un trasplante de hígado.

Para despedir a “Fede”, sus padres prefirieron globos en lugar de flores.
Federico vivía en San Pedro junto a su familia.

Ante la urgencia, Bruno y Camila se sometieron a exámenes para determinar si podían ser donantes. Ambos resultaron compatibles, pero los médicos optaron por el padre, quien ingresó a pabellón el 25 de septiembre.

Sin embargo, el primer trasplante presentó graves complicaciones que hicieron necesaria una segunda intervención. El 29 de septiembre, Federico recibió un hígado de un donante fallecido que comenzó a funcionar, aunque su recuperación se vio afectada por problemas en otros órganos y un grave compromiso cerebral.

Fueron semanas en que la familia permaneció pendiente de los exámenes y de cualquier señal de mejoría. “Aprendimos a esperar, a celebrar cada pequeña señal y a sostenernos con el cariño y las oraciones de tantas personas“, recuerdan sus padres, quienes por entonces mantenían una esperanza tan sencilla como inmensa: “Queríamos volver a escuchar su voz, abrazarlo sin cables y llevarlo a casa”.

El cariño que llegó de tantos lugares

Mientras Federico permanecía hospitalizado, Bruno y Camila compartían noticias sobre su evolución con familiares y amigos a través de WhatsApp, sin imaginar cuántas personas estaban pendientes de su recuperación. Recién al regresar a Quillota comprendieron la magnitud de ese cariño, cuando cientos de personas llegaron hasta el Estadio Municipal para acompañarlos en el velatorio, pese a la intensa lluvia de aquella jornada de martes.

Para despedir a “Fede”, sus padres prefirieron globos en lugar de flores y, tras una misa en la iglesia La Merced, una extensa caravana acompañó sus restos hasta Parque Quillota. Entre las muestras de afecto que más recuerda Camila está la presencia de personas que viajaron desde Bucalemu y la zona de San Felipe, su comuna de origen, además de otras que, sin conocerlos personalmente, quisieron estar junto a la familia.

Quillota La historia de Fede que hoy impulsa la donación de órganos
Para despedir a “Fede”, sus padres prefirieron globos en lugar de flores.

Un legado por la vida

Ese cariño es también parte de la fuerza que hoy encuentran para compartir su experiencia. “Aunque ‘Fede’ no pudo quedarse con nosotros, la donación le dio oportunidades reales de seguir viviendo“, expresan sus padres, agradecidos por ambos trasplantes y especialmente con la familia que hizo posible el segundo. Ellos conocen de cerca la angustia de esperar junto a una cama de hospital que llegue un órgano a tiempo.

De ahí nace su deseo de que otras familias conversen sobre la donación y comprendan cuánto puede significar esa decisión. “Donar es dar una oportunidad. Es esperanza para alguien que quiere volver a casa, para unos padres que sueñan con ver crecer a su hijo”, escribieron.

Aunque la ausencia de Federico se siente a diario, entre sus juguetes y los espacios que compartía con sus hermanos, Bruno y Camila esperan que su recuerdo vaya mucho más allá de la enfermedad. “No queremos que se olviden de nuestro niño. Queremos nombrarlo, contar su historia y llevar su amor a donde podamos“, señalan, convencidos de que su experiencia puede ayudar a otros.