El conjunto canario mostró carácter para empatar, pero el partido se desordenó tras una polémica decisión arbitral y terminó pagando caro en el final.
Una derrota que deja más dudas que certezas. San Luis de Quillota cayó por 3-1 ante Santiago Wanderers en el estadio Estadio Elías Figueroa Brander, en un partido donde el cuadro quillotano fue de menos a más, pero terminó pagando caro su falta de finiquito y una débil gestión del cierre.
El inicio fue complejo para los “canarios”. Wanderers golpeó primero a los 23 minutos, cuando Sergio Felipe aprovechó un balón suelto en el área para abrir la cuenta. Durante ese tramo, San Luis se mostró incómodo y con dificultades para controlar el juego.
Sin embargo, la reacción no tardó en llegar. Tras un largo pelotazo, Guillermo Madrigal ganó en velocidad, eludió al portero y definió con arco descubierto para el 1-1, devolviendo al equipo al partido y marcando un punto de inflexión en el desarrollo.
El segundo tiempo mostró la mejor versión de San Luis. Con mayor intensidad y protagonismo ofensivo, el equipo comenzó a inclinar la cancha. Pastenes y Vergara se transformaron en piezas clave en ataque, y fue precisamente este último quien tuvo una ocasión clarísima para desnivelar, pero no logró concretar.
Cuando el cuadro quillotano parecía más cerca del segundo gol, llegó una de las jugadas que marcó el partido. A los 63’, el árbitro Víctor Abarzúa sancionó un penal por una supuesta mano de Guillermo Avello que generó fuertes reclamos. La ejecución de Jorge Luna terminó en el poste, manteniendo la igualdad y dándole una nueva vida a San Luis.
El equipo incluso estuvo cerca de ponerse en ventaja con un remate de Gonzalo Bustos que también se estrelló en el vertical, reflejando que el partido estaba abierto y con opciones para ambos.
Pero en el tramo final, todo se desmoronó. A los 87’, tras un tiro de esquina, el propio Luna encontró su revancha con un potente zurdazo que dejó sin reacción a Nicolás Peranic para el 2-1.
Ya en los descuentos, con San Luis completamente volcado en busca del empate, llegó el golpe definitivo: Marcos Camarda aprovechó un contraataque y con una sutil definición selló el 3-1 final.
Más allá del resultado, el encuentro deja una señal clara: San Luis tuvo herramientas para quedarse con algo más en Valparaíso, pero volvió a evidenciar problemas en la toma de decisiones y en la capacidad de cerrar los partidos cuando el trámite le era favorable.
Con este resultado, el cuadro quillotano se queda con siete puntos en la tabla de la Liga de Ascenso, dejando escapar una oportunidad importante para seguir sumando fuera de casa.
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