Hombre de 20 años actuó junto a un cómplice armado con una pistola. Ambos obligaron a la víctima a conducir bajo amenazas por Los Andes y le robaron dinero y su celular. El condenado permaneció 187 días en prisión preventiva.
LOS ANDES.- Un violento asalto contra un conductor de aplicación, que fue amenazado con una pistola y un cuchillo mientras era obligado a recorrer distintas calles de Los Andes, terminó con una condena de tres años y un día de presidio para uno de sus responsables. Sin embargo, el joven de 20 años no deberá cumplir la sentencia en la cárcel, luego de que el tribunal le concediera la pena sustitutiva de libertad vigilada intensiva.
El condenado, identificado con las iniciales B.I.V.R., había permanecido 187 días en prisión preventiva por el delito de robo con intimidación.
Solicitó un viaje y preparó el encuentro con su cómplice
Los hechos se remontan a la madrugada del domingo 26 de octubre de 2025, cuando el imputado solicitó un viaje mediante una aplicación de transporte desde Villa María Paula hasta Villa El Encanto.
Eran aproximadamente las 3:35 horas cuando el conductor llegó a la esquina de calle Cerro Alto Los Leones con pasaje Cerro El Peñón, donde recogió al pasajero que había solicitado sus servicios.
El traslado se desarrolló hasta llegar a la intersección de calle San Lorenzo con pasaje San Alfonso. Fue entonces cuando apareció un segundo individuo, previamente coordinado con el pasajero, quien abordó el vehículo y sacó una pistola para intimidar al conductor.
Al mismo tiempo, el joven que había solicitado el viaje lo amenazó con un cuchillo.
En esas circunstancias, la víctima quedó bajo el control de ambos sujetos, quienes la obligaron a continuar conduciendo hacia la población Alto Aconcagua, por avenida Enrique de la Fuente.
Durante el trayecto, los delincuentes exigieron la entrega de dinero y pertenencias, advirtiéndole que también le quitarían el automóvil si no obedecía sus instrucciones.
Lo obligaron a formatear su celular
El recorrido terminó en el semáforo ubicado en la intersección de avenida General del Canto con calle Mateo Díaz, donde los asaltantes ordenaron detener el vehículo.
En ese lugar se apoderaron de $5.500 en efectivo y de un teléfono iPhone que obligaron a la víctima a formatear antes de darse a la fuga.
Tras la denuncia, el Ministerio Público encargó las diligencias a la Brigada Investigadora de Robos (BIRO) de la PDI de Los Andes.
Las pesquisas permitieron identificar al pasajero que había solicitado el servicio, por lo que el fiscal de la causa obtuvo una orden de detención en su contra.
Sin embargo, la captura del sospechoso recién se concretó en abril de 2026, aproximadamente seis meses después del asalto.
Pasó 187 días en prisión preventiva
Durante la audiencia de formalización, el fiscal Rodolfo Robles imputó al detenido el delito de robo con intimidación y solicitó la prisión preventiva.
La defensa, encabezada por el abogado particular Giovanni Tacchini Barros, se opuso a la medida y pidió arresto domiciliario, argumentando que su representado tenía irreprochable conducta anterior y otras circunstancias personales.
No obstante, la magistrada Valeria Crosa decretó la prisión preventiva, estimando que la libertad del imputado constituía un peligro para la seguridad de la sociedad. Asimismo, fijó un plazo de investigación de tres meses.
El joven permaneció privado de libertad hasta la audiencia de procedimiento abreviado, realizada este miércoles 28 de octubre.
Condenado, pero sin cumplir la pena en la cárcel
Durante la audiencia, el acusado aceptó los hechos de la acusación y el magistrado Daniel Chaucón Ojeda lo condenó a tres años y un día de presidio menor en su grado máximo por robo con intimidación.
Sin embargo, considerando sus antecedentes y la procedencia de una pena sustitutiva, el tribunal resolvió que la sentencia fuera cumplida mediante libertad vigilada intensiva.
Esto significa que el condenado quedará bajo supervisión del Centro de Reinserción Social de Gendarmería, debiendo cumplir las condiciones establecidas para esta modalidad de ejecución de la pena.
La resolución también ordenó incorporar su huella genética al Registro Nacional de ADN de Condenados y le impuso la prohibición de acercarse a la víctima durante el tiempo que dure la sentencia.
De esta manera, el caso concluyó con una condena por un asalto cometido mediante intimidación con dos armas, pero con una pena que será cumplida fuera de un recinto penitenciario.
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