La distribuidora explica la logística desplegada durante la emergencia y los factores que han impedido una reposición más rápida
Los prolongados cortes de suministro eléctrico que está dejando el sistema frontal en la Región de Valparaíso abrieron un intenso debate sobre la capacidad de respuesta de las empresas distribuidoras frente a emergencias de gran magnitud.
En medio de las críticas de autoridades, vecinos y gremios, la gerente de Sostenibilidad y Asuntos Externos de Chilquinta, Paulina Guzmán, respondió a observador.cl las principales inquietudes sobre la reposición del servicio, la logística desplegada durante la contingencia, las dificultades enfrentadas por las cuadrillas, la comunicación con los clientes y las medidas que la compañía impulsa para fortalecer la resiliencia de la red eléctrica.
– ¿Cuál ha sido el principal factor que ha dificultado una reposición más rápida? ¿Qué puntos presentan mayor complejidad y existen tiempos estimados?
El principal factor ha sido la cantidad, simultaneidad y severidad de los daños provocados por el sistema frontal. Los casos más complejos son aquellos en que no basta con una maniobra eléctrica, sino que es necesario retirar vegetación, reemplazar postes o reconstruir tramos completos de red antes de energizar de manera segura. Los tiempos de reposición se informan por sector y se ajustan una vez que las cuadrillas verifican en terreno la magnitud real de cada falla. Durante esta jornada, el trabajo está concentrado especialmente en los clientes que han permanecido sin suministro por períodos más prolongados.
– ¿Cómo enfrenta Chilquinta una emergencia de esta magnitud desde el punto de vista logístico?
Chilquinta activó su estructura de emergencia y elevó su capacidad operativa hasta seis veces la habitual, incorporando cuadrillas propias, contratistas adicionales y apoyo de otras empresas distribuidoras. El despliegue se organiza según criterios técnicos y de urgencia, priorizando a los sectores con mayor número de clientes afectados, servicios esenciales, pacientes electrodependientes e infraestructura crítica, en coordinación permanente con autoridades, municipios y organismos de emergencia.
– ¿Qué dificultades encontraron las cuadrillas y cuáles fueron los casos más complejos?
Las cuadrillas han debido enfrentar árboles de gran tamaño sobre las redes, postes quebrados o desestabilizados por la saturación y el desplazamiento del terreno, conductores cortados y daños en distintos componentes. Muchas de estas afectaciones se concentran en sectores rurales, quebradas y zonas con accesos restringidos, donde el ingreso de vehículos pesados no siempre ha sido inmediato. Los casos más complejos han requerido despejar previamente el entorno y reconstruir varios elementos de la red. Por razones de seguridad, el suministro solo puede restablecerse una vez que todo el tramo ha sido reparado, inspeccionado y se encuentra en condiciones seguras de energización.
– ¿Qué deja esta emergencia respecto de la comunicación con los clientes y qué puede mejorar?
Comprendemos que la falta de información aumenta la preocupación de las familias, especialmente cuando la interrupción se prolonga. Nuestro desafío es entregar estimaciones cada vez más precisas, aun cuando estas puedan modificarse si en terreno se detectan daños mayores o dificultades de acceso no previstas. Debemos seguir fortaleciendo la actualización por sector, la explicación del tipo de falla y la comunicación proactiva con los clientes más afectados. Durante esta contingencia reforzamos nuestros equipos de atención y canales digitales, pero sabemos que las personas esperan menores tiempos de reposición y una información más oportuna, clara y confiable.
– ¿Qué inversiones o medidas está desarrollando Chilquinta para hacer la red más resiliente?
Chilquinta ha invertido en renovación y refuerzo de redes, automatización, telecontrol, equipos de protección, mantenimiento e inspección preventiva. Estas medidas permiten aislar fallas y recuperar remotamente parte del suministro cuando la configuración de la red lo permite. Otro eje central es el manejo de la vegetación. La compañía realiza inspecciones, dispone de cuadrillas especializadas y ha desarrollado manuales y campañas de concientización. Sin embargo, la prevención requiere que los propietarios gestionen los árboles ubicados en predios privados y los municipios aquellos emplazados en la vía pública, especialmente cuando pueden caer sobre la red. Chilquinta continúa trabajando de manera ininterrumpida y con todos sus recursos desplegados para reponer el suministro hasta el último cliente afectado. Sabemos que detrás de cada interrupción hay familias, actividades y necesidades concretas, y por eso nuestro foco sigue estando en avanzar con eficacia, seguridad y responsabilidad hasta completar totalmente la recuperación del servicio.