Por Roberto Silva Bijit
Fundador Diario “El Observador”
En el arco que le pusieron por delante metió sus goles que lo llevaron a ser el máximo goleador en distintos torneos, clubes y países. Tiene una trayectoria extraordinaria, repleta de triunfos y copas, de camisetas históricas y gritos de gol.
Fue tanto el fervor de los hinchas de Monterrey en México que, cuando se fue del club, retiraron la camiseta con el número 26 con que jugaba, para que ya nadie nunca más la usara, porque la historia la dejó guardada para “Chupete”. Se le reconoce como el mejor jugador en la historia de Monterrey.
En Chile no fue menos. El año 2006 lo convirtió en el máximo goleador en la historia de Chile en un año, en este caso, jugando por Colo Colo, anotó 51 pelotas en la red, un gran récord.
Escribo antes que se jueguen los partidos finales porque en periodismo hay que saber anticiparse. A Humberto Andrés Suazo Pontivo, “Chupete”, hay que felicitarlo ahora -todavía sin el título de Campeón que esperamos obtenga- porque como entrenador de San Luis supo armar un equipo.
Es decir, supo convencer a sus jugadores que ninguno de ellos es más importante que el equipo, que no hay individualidades sino una meta común que se conquista entre todos. Por eso después de uno de los partidos en que los canarios ganaron, tomó el micrófono para agradecer a sus jugadores, al esfuerzo que hicieron, reconocerles que entregaron todo, valorarlos como personas, pero de repente surgió una frase que lo muestra entero como líder del grupo: “Y agradecerle también a la señora de la cocina que nos reúne en su mesa”.
Lo que estaba diciendo no es menor. Se trata de su capacidad de convocar a sus jóvenes jugadores a compartir una mesa, escucharse y escuchar, conversar y conocerse, entender por qué almorzaban todos juntos y forjar entre ellos una amistad, un afecto, que después se traducirá en buenos pases en la cancha, en no ser comilón, en recordar los consejos del entrenador, en saber con qué pierna chutea mejor mi compañero. Un equipo, como los equipos que se deben armar en cualquier trabajo, para poder pasarlo bien, disfrutar de un ambiente sano y ganar, que es siempre lo importante para un elenco deportivo.
San Luis está a poco de saber si volverá a ser campeón, tal como ya lo ha sido varias veces. Y si alzamos la copa será por un equipo bien dirigido, por un hombre de 45 años que ya tiene mucho fútbol en el pecho y que supo compartir con sus pupilos una forma de jugar, una forma de repartir la pelota y una manera de llegar con la pelota al fondo del arco.
Chupete Suazo ya sabe lo que es ser campeón, porque en su trayectoria ha estado en diez equipos que han salido campeones, tanto en México como en Chile. Ha sido el máximo goleador en nueve campeonatos y siempre admirado, seguido y querido por su público.
Cuando llegó a San Luis en el año 2003, se transformó en el máximo goleador de la Tercera División, con 39 goles, que nos llevaron a ganar el título de Campeón y nos devolvió la esperanza.
Volvió a vestir la casaca amarilla después de casi 20 años, jugando desde el 2022 al 2025, para ahora asumir la conducción técnica del plantel, que lo tiene peleando el campeonato otra vez.
En los años que jugó con la amarilla en el pecho y ahora como entrenador de ese equipo, recordará cuando a los 6 años disputaba la pelota con sus amigos del barrio en San Antonio, cuando comenzó a pasar por tantos clubes en Chile, también en México y España. Recordará especialmente a su padre que siempre lo acompañó en sus primeros años de jugador.
Todos ya tenemos la imagen del equipo de San Luis ganando un nuevo título de campeón, pero si el destino no nos dejara disfrutar de tan merecido triunfo para “Chupete” y sus muchachos, tendremos que estar contentos de haber visto crecer a los canarios en el campo de juego, ver sus goles y ver cómo se entregaron con pasión amarilla a su equipo.
Gracias “Chupete”, ni la Copa será suficiente para lo que has logrado con San Luis de Quillota … y estamos seguros que te quedarás para la temporada 2027.
*Fotografía de Redes Sociales.