La emergencia provocó el vertimiento de hasta cinco mil litros de residuos mineros al cauce. Mientras la empresa asegura que los primeros análisis del agua no muestran cambios significativos, la Superintendencia del Medio Ambiente investiga las posibles consecuencias.
Entre mil y cinco mil litros de relaves llegaron efectivamente al río Blanco, en la zona cordillerana de Los Andes, producto de la emergencia registrada durante la madrugada del jueves 5 de noviembre en las instalaciones de Codelco División Andina.
La cifra fue confirmada por la propia minera estatal, que entregó nuevos antecedentes sobre el incidente que obligó a ordenar el cierre preventivo de las compuertas de la primera sección del río Aconcagua, ante el riesgo de que el material afectara la calidad del agua.
La información representa un cambio importante respecto del primer comunicado de Codelco, que inicialmente había advertido sobre una posible llegada de residuos al río. Ahora, la compañía reconoce que parte de los relaves terminó directamente en el cauce, aunque sostiene que los primeros monitoreos no evidenciaron alteraciones significativas.
Deslizamiento de nieve habría provocado la emergencia
Según explicó Codelco, el incidente se originó en el kilómetro 4 de la canaleta utilizada para transportar relaves, ubicada aproximadamente a 24 kilómetros al interior del Camino Internacional, Ruta 60-CH.
En ese punto, un objeto habría caído al sistema producto de un deslizamiento de nieve asociado al deshielo, provocando una obstrucción que permitió la salida de material hacia el río Blanco.
La empresa estimó que entre uno y cinco metros cúbicos de relaves, equivalentes a un máximo de cinco mil litros, alcanzaron el curso de agua.
Tras detectar la falla, Codelco detuvo completamente su planta concentradora, suspendió el transporte de relaves y activó sus protocolos de contingencia, incluyendo el desvío preventivo de aguas hacia el embalse Piuquenitos.
¿Qué dicen los análisis del agua?
La minera informó que encargó a una Entidad Técnica de Fiscalización Ambiental (ETFA) realizar monitoreos en los ríos Blanco y Aconcagua.
De acuerdo con los resultados comunicados por Codelco, no se detectaron variaciones significativas en parámetros como pH, conductividad y temperatura, ni cambios en la apariencia del agua evaluada.
Estos antecedentes fueron entregados a la Junta de Vigilancia de la Primera Sección del Río Aconcagua y a Esval, entidades que habían adoptado medidas preventivas ante la emergencia.
Sin embargo, los resultados preliminares no permiten dar por descartadas todas las posibles consecuencias ambientales, especialmente mientras no se conozca la evaluación completa del material que alcanzó el cauce.
SMA investiga las consecuencias del derrame
La Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) inició una fiscalización en terreno para establecer las causas de la emergencia y determinar sus posibles efectos sobre el entorno.
El organismo exigió a Codelco entregar, en un plazo de dos días hábiles, antecedentes sobre la cantidad de material derramado y recuperado, las superficies afectadas y los resultados de los análisis de agua.
Además, estableció un plazo de cinco días hábiles para presentar un informe técnico consolidado que deberá incluir las causas de la falla, la evaluación de posibles impactos sobre el agua, suelo, flora y fauna, y las medidas destinadas a evitar nuevos incidentes.
Aunque Codelco asegura que la emergencia se encuentra controlada, todavía queda pendiente establecer el alcance ambiental definitivo del derrame, así como las conclusiones de la fiscalización iniciada por la autoridad.
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