¿Cómo Arturo Prat logra saltar a la cubierta del Huáscar?

Publicado el at 9:54 am
126 0
Por Roberto Silva Bijit
Fundador Diario “El Observador”

Quillota tiene mucho que ver con el 21 de Mayo de 1879. Los Prat Chacón y los Carvajal Briones tenían casas en Quillota. Carmela y Arturo se conocen en Quillota, se casan en Valparaíso, pero pasan su luna de miel en Quillota. El hermano menor de Arturo, Rodolfo, nació en Quillota, y su papá, Agustín, murió en su casa de Quillota.

A bordo de la “Esmeralda”, Prat le escribe a su esposa: “No te olvides de cobrar el arriendo de Quillota”, refiriéndose a una casa que tenían en Charravata.

Cuando Prat muere en combate, el municipio quillotano fue el primero en Chile en rendirle un homenaje al héroe, cambiándole el nombre a la calle de la Estación y bautizándola como Arturo Prat. Le enviaron una carta a la viuda, que contestó con emoción.

Carmela Carvajal Briones es la esposa quillotana del héroe. Ella nunca aceptó homenajes y reiteró que el que saltó a la cubierta del “Huáscar” fue su marido. Nunca fue al desfile de la plaza Sotomayor. Y lo amó hasta su muerte, ocurrida 50 años después.

¿Cómo saltó Prat?

Los peruanos en algunos textos escolares, señalaban en forma muy irresponsable, que Prat se había caído arriba del buque. Pero eso es tan falso que el primero en reconocer el abordaje y el comportamiento heroico de Prat es el comandante peruano del blindado “Huáscar”, Miguel Grau, en el parte de batalla que él escribió el mismo día 21 de mayo de 1879.

Cuando en la mañana del miércoles 21 aparecen los dos buques peruanos y se colocan frente a frente de los buques chilenos, Prat tenía dos posibilidades: rendirse o combatir. Decidió combatir, hizo su arenga del combate desigual y mandó clavar la bandera para que no se fuera a caer durante la lucha y se pensara que se rendían. Combatir significaba a su vez dos opciones: enfrentar al enemigo con sus pequeños cañones y dar la pelea hasta el final, o bien, algo más atrevido, lanzarse al abordaje.

La idea del abordaje la habían conversado antes, porque el “Huáscar” es un buque con un tremendo espolón de acero en la proa, y la “Esmeralda” era un buque de madera, que si lo espoloneaba lo podía hundir. Y así fue, el buque peruano atacó con su espolón tres veces al buque chileno. En la primera saltó Prat, en la segunda saltó Serrano y en la tercera casi la partió en dos y la mandó a pique.

El primer espolonazo es cerca de las 11,15 de la mañana. El buque peruano se acercó y con sus inmensos cañones disparó muy de cerca sobre la “Esmeralda”, dejando muertos, heridos, mutilados y una gran nube de humo negro en el ambiente. Fue en ese instante que el buque peruano choca contra el chileno, rozando la embarcación desde adelante hacia atrás. Es el momento en que Prat decide saltar.

Desenvaina su espada con su mano derecha, grita con todas sus fuerzas unas dos veces “Al abordaje muchachos” y con su mano izquierda se toma de un cordel para subir y quedar encaramado a la orilla de su buque. En medio del estruendo y la humareda, salta a la proa y luego avanza hasta la cubierta del “Huáscar”, pero solo dos personas lo escuchan y lo siguen: el sargento Juan de Dios Aldea y el marinero Luis Ugarte. Ambos fueron acribillados por los rifles peruanos. Prat logra avanzar unos 10 metros en la cubierta, con el sable el alto (y sin revólver como se ha dicho) pero una bala en su abdomen lo hace caer, y finalmente, un tiro en la cabeza le da muerte.

En ese mismo momento se había gestado el Héroe Máximo de Chile, el que no se rindió, el que dio la batalla, el que se transformó en la admiración de toda una nación y en el mayor impulsor del enrolamiento de los chilenos para ir a combatir en la Guerra del Pacífico.

Su triunfo lo alcanza en medio de la derrota, su valor moral y sus convicciones siguen haciendo jurar a los uniformados: “hasta rendir la vida si fuese necesario”.