Filmaron película con el famoso ermitaño de la cuesta Las Chilcas

Publicado el at 11/06/2026
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Por Roberto Silva Bijit
Fundador Diario “El Observador”

Estuvo cerca de 30 años viviendo bajo un puente de la carretera, en la cuesta Las Chilcas, solo, completamente solo. Atormentado por un accidente que le llevó la vida a su esposa y su hija, y a él, le llevó el cerebro, lo volvió loco.

Era la década del 70, había salido de vacaciones desde Santiago donde vivía. Iba al norte, disfrutando en familia la alegría que se siente cuando uno sale de vacaciones. Lo acompañaban su esposa y su hija de 10 años.

Cuando ya venía bajando la cuesta Las Chilcas en dirección a Llay Llay, se le pinchó un neumático. Se bajó, sacó las herramientas y comenzó a hacer el cambio de rueda. Le pidió a su hija y a su mujer que no se bajaran, porque era un lugar peligroso por el paso a mucha velocidad de los vehículos.

De pronto, sin comprender la causa, se cae la gata que sujetaba el vehículo y el auto se pone en movimiento. Como estaba en una cuesta, fue tomando cada vez más velocidad mientras bajaba, hasta que terminó -ante sus ojos- estrellándose contra unas rocas de la orilla de la carretera.

No podía creer lo que estaba viviendo. Esas dos personas, que eran lo que más quería en su vida, habían chocado con las rocas por su culpa, por una mala decisión, por no dejarlas que se bajaran, por cuidarlas.

Corrió como loco a ver lo que pasaba y se volvió loco al comprobar que las dos estaban muertas o heridas de muerte. Médico de profesión, asumió que la situación era muy crítica. Trató de reanimarlas, trató de pedir ayuda, pero costó para que alguien se detuviera para ofrecerle socorro. Ya era muy tarde. Las dos habían fallecido.

El impacto en su vida fue brutal y desde ese momento se quedó sin comprender lo que le había pasado. Vivió los funerales de las dos, pero cuando llegó a su casa, se dio cuenta que su vida no tenía sentido. En medio de esa angustia, descubre que el único destino que puede salvar su vida es ayudar a cualquier persona que sufriera un accidente en la cuesta Las Chilcas. Y se va al lugar donde pinchó el neumático y allí se quedó para siempre, recorriendo el sector y ayudando a quien lo pudiera necesitar en esas soledades.

Los camioneros lo bautizaron como “Juanito” y le dejaban agua y comida. Nunca le faltó nada. Muchos buses paraban en el sector del puente y le brindaban ayuda en ropa o comida. También lo hacían los automovilistas. Su silueta en lo alto y su sillón a la orilla del camino desde donde vigilaba la ruta, se hicieron parte del paisaje.

Pasaron muchos años y nunca abandonó su puesto de guardia, acosado por la muerte de sus seres queridos. Se trataba de ayudar a los viajeros para evitar que una tragedia así le pudiera ocurrir a otra familia. Hay testimonios de mucha gente que lo vio llegar apenas se detenían al borde de la carretera y ofrecer su ayuda con muy pocas palabras, ya que casi no hablaba.

Murió de frío, en el invierno de 1997, solo, como había vivido los últimos 30 años. Los camioneros le dieron sepultura.

Ahora se hizo una película con su vida, protagonizada por Daniel Muñoz. El filme se llama “Mil Pedazos”, como recordando que así se le rompió el auto y la vida el día del inesperado accidente.

Es una coproducción de Chile con España y Argentina, que fue estrenada en el Festival de Málaga, con la dirección de Sergio Castro y con la participación de las actrices Paola Giannini y Emilia Rodríguez, está última de solo nueve años, que por primera vez actúa para una película.

La obra trata de explicar el drama de un hombre que no supo cómo resolver un episodio tan dramático como el que le tocó vivir en las soledades de la cuesta Las Chilcas.