Luis Santa Ana estuvo en Radio Observador y nos relató su experiencia, las largas jornadas de entrenamiento y el camino para que su familia comprendiera que los videojuegos podían convertirse en una disciplina competitiva
RADIO OBSERVADOR: Tal como ya lo habíamos contado el joven calerano Luis Santa Ana, conocido en el mundo de los videojuegos como “Tunazo”, regresó a la comuna con una medalla de plata tras integrar la selección chilena de Valorant que participó en los Juegos Suramericanos realizados en Argentina.
Hoy conversamos con él y hablamos sobre su experiencia y la disciplina por la que compite. Aunque reconoce que inicialmente quedó con la frustración de no haber conseguido el oro, y que poco a poco ha comenzado a dimensionar la importancia del resultado, especialmente para el desarrollo de los deportes electrónicos en Chile: “Yo quería el oro, pero feliz igual mi familia me apoyó y vi que mucha gente que me rodea me quería”, relató.
El joven explicó que esta competencia tuvo además una importancia especial, debido a que fue una de las primeras oportunidades en que los esports fueron incorporados a una competencia sudamericana de esta magnitud.
Durante la entrevista Santa Ana nos contó cómo comenzó a interesarse por los videojuegos, influenciado por su hermano mayor. Sus primeros pasos fueron con una PlayStation 3, hasta que posteriormente comenzó a jugar en computador. Su acercamiento a Valorant se produjo hace aproximadamente tres o cuatro años y, desde entonces, comenzó a dedicar cada vez más tiempo a perfeccionarse. “Si quieres llegar a ser de lo mejor de tu país o del mundo, tienes que estar todo el tiempo pensando en el juego”, explicó.
Su padre, Roberto Santa Ana, reconoció que al comienzo le costaba entender que su hijo pasara tantas horas frente al computador. Sin embargo, esa percepción comenzó a cambiar cuando Luis empezó a obtener resultados y llegó incluso a competir internacionalmente, en Nueva York, luego de ganar junto a sus compañeros una clasificación de Red Bull disputada en Chile.
Con respecto a su rutina en los Odesur relató que despertaban, desayunaban, conversaban sobre el juego, entrenaban, regresaban al departamento y continuaban analizando las partidas. Incluso debieron dejar de lado actividades recreativas para mantener la concentración. “Yo directamente lo único que veía era subirme a un bus, ir a jugar, subirme al bus, ir a dormir. Nada más. Fue bastante sacrificado”, recordó.
La final fue particularmente intensa para el equipo chileno, que enfrentó al conjunto argentino ante un público mayoritariamente local.
Roberto Santana, padre del jugador, también acompañó el proceso y reconoció que con el tiempo comenzó a dimensionar el nivel que había alcanzado su hijo. “Estoy orgulloso de lo que ha hecho mi hijo. Me costó entenderlo en un principio, pero veo su esfuerzo y sus logros”, señaló.
La entrevista completa puedes escucharla AQUÍ: