Los extranjeros ilegales son los que trajeron las nuevas formas de criminalidad

Publicado el at 8:13 am
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Por Roberto Silva Bijit
Fundador Diario “El Observador”

Las cosas graves en delitos también pasan en nuestra zona. Aquí, en Quillota, Quilpué y Valparaíso, cayeron miembros del Tren de Aragua, una de las organizaciones criminales más violentas de América Latina. Como ejemplo: uno de los cabecillas, “Satanás”, (detenido en nuestra región) escapó de una cárcel venezolana haciendo estallar una granada. Esa banda tiene ramificaciones en Arica, Talca, Puerto Montt y otras ciudades del país.

Hace poco se celebró el aniversario 89 de la PDI, (les enviamos un saludo especial a todos los valientes policías de cada uno de los cuarteles de Chile) y en esa ocasión tanto el Director Nacional como la Jefa Regional, destacaron que la violencia ha crecido como nunca antes vimos, debido principalmente a los colombianos y venezolanos que ingresaron en forma clandestina al país y que tenían cargados prontuarios en sus lugares de origen. Ellos venían con otros modus operandi, con otra forma de actuar y una desfachatez que no tienen los delincuentes criollos, que lejos de achicarse, se han ido poniendo a tono con ellos.

Hemos visto aumentada la violencia, el surgimiento de los secuestros, la venganza desatada en temas de drogas, una nueva forma de trata de personas, que son capaces de traer desde sus países, cruzar la frontera con ellas, encerrarlas en la habitación de una casa y explotarlas sexualmente.

Se ha instalado en Chile un tipo de violencia que antes nunca existió, advirtió con preocupación el director de la PDI, Sergio Muñoz, diciendo que “tenemos que reconocer que la importación de la criminalidad ha hecho escalar la violencia en los delitos como nunca antes vimos. Hay extranjeros, estoy hablando principalmente de colombianos y venezolanos que vienen con otras costumbres, por eso vemos estas balaceras, enfrentamientos a la luz del día entre bandas rivales, disputas de territorios, etcétera. Claramente estamos viendo un poder de fuego y una violencia más exacerbada y eso está causando esta sensación de terror en la gente”.

Y eso es exactamente lo que está ocurriendo: sensación de terror en las calles, en las plazas, durante la noche, a bordo de un bus o de un auto. Todo está siendo permeado por esta inseguridad ambiental que tanto mal nos hace a todos.

Hay que esperar que los parlamentarios puedan legislar para darles más instrumentos de control a las policías, para que el gobierno pueda dotarlas de una mejor infraestructura y equipos; que los municipios sigan aumentando las cámaras de televigilancia y los vehículos de seguridad ciudadana y que, a su vez, los vecinos puedan alcanzar una mejor organización.

La complejidad de los delitos ha llegado a niveles tan altos, que ahora ya el sitio del suceso no es lugar físico solamente, también es una investigación virtual, que hay que buscar en teléfonos, computadores, redes sociales y cámaras. Toda la tarea de perseguir delincuentes se ha vuelto más peligrosa y más exigente.

 

Imagen Redes Sociales

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