Para recoger el agua lluvia que terminó en el mar se necesitan más embalses y también desaladoras

Publicado el at 27/08/2026
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Por Roberto Silva Bijit
Fundador Diario “El Observador”

Este sí que es el cuento del tío. Cada vez que llueve mucho y vemos cómo el río se lleva el agua al mar, nos comienzan a hablar de embalses. Esto viene ocurriendo hace cerca de 100 años. Y no pasa nada o casi nada.

Si hacemos un poco de historia, habría que reconocer que primero fueron los indígenas y después nosotros, los que nos fuimos instalando con nuestras casas en las orillas del río Aconcagua, desde cerca de la cordillera hasta el mar. El poblamiento en torno al río ha sido sostenido y creciente. Hoy en día son muchas las ciudades que están ligadas a sus aguas.

Muchas de nuestras comunas ven pasar al río, o lo dejan a sus espaldas, más lejano que cercano, como si fuera un problema más que un factor de desarrollo. No somos como Valdivia que hace pasar su río por el medio de la ciudad. Le tenemos recelo, ciertas sospechas respecto que algún día podría salirse de su cauce e inundarnos.

Durante décadas el río fue tratado por partes y nunca como un conjunto. Hasta los regantes tienen cuatro secciones y muchas diferencias entre ellos. Con la llegada del primer gobierno de la Concertación se comenzó a tratar al río como un todo, como una unidad, pero después se siguió interviniendo en el río de manera parcializada.

Aunque hayamos tenido inundaciones, estamos sufriendo una sequía dolorosa y aguda, que es una situación permanente con la que tendremos que vivir y que forma parte del cambio climático mundial.

La solución más directa es la construcción de embalses, que puedan regular el uso de las aguas e impedir la pérdida del pequeño caudal que trae el río en dirección al mar. Pueden ser grandes, medianos o pequeños embalses, que son los que hoy en día parecen más posibles de ser construidos.

Todos los gobiernos vienen prometiendo embalses en nuestra región. ¿Quién no se acuerda del Embalse “Puntilla del Viento”? Se lo llevó el ventarrón de la politiquería. Ningún gobierno ha cumplido. El embalse Los Aromos resultó un fracaso porque la obra quedó mal hecha. Hoy en día está convertido más en proyecto turístico que en una inversión para el riego.

En nuestra región han existido todo tipo de proyectos, pero al final o han quedado en promesas o su construcción no ha sido factible.

El único embalse que se ha construido en las últimas décadas es el de Chacrillas, ubicado en Putaendo. Desde hace unos diez años se puso en funcionamiento y es un vigoroso impulsor de la fertilidad agrícola.

El proyecto Embalse Las Palmas, en la Provincia de Petorca, es el único que está vigente en nuestra región, iniciado hace 7 años, con el 51% de capitales chinos. Pensaron que podían acumular 55 millones de metros cúbicos, pero errores de cálculo demuestran que ahora solo puede llegar a 30 millones. Lleva un 20% de avance y está pensado para riego agrícola y abastecimiento de agua rural. También hay un proyecto para el Embalse La Chupalla, en Alicahue.

Aprovechar el agua lluvia es fundamental. Los embalses Recoleta y Culimo estaban al 10% y 35% de sus capacidades, hoy están al 100 por ciento.

Las desaladoras son también una alternativa de futuro, aunque de las 32 plantas que hoy existen, el 85% abastece a la minería.

Pero la provincia que más ha sufrido con la cruel sequía ha sido la Provincia de Petorca, donde desde hace también muchos años se proyectan pequeños embalses, que se ubicarían en Pedernal y Los Ángeles, y deben sus nombres a los esteros que los alimentarán. Debieran tener una cortina de 30 metros de alto y transformarse en áreas vitales para el desarrollo de la zona, no sólo por el agua que contienen sino por el aprovechamiento del entorno, como zona turística y económica de importancia.

Un embalse es una obra de progreso y desarrollo tan fundamental, como se podría explicar mirando todo lo que ha ocurrido en la Cuarta Región, con el embalse La Paloma, por ejemplo, o con todos los otros que han construido. Es mucho más que un montón de agua, es futuro, es crecimiento regional.

Construir embalses y desaladoras, que son obras complementarias, debiera formar parte de los programas de cualquier gobierno inteligente. ¿Tal vez por eso tenemos tan pocos embalses?